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Asaltaron una panificadora tras reducir a una familia

Todo ocurrió cuando Vicente R., de 75 años y titular del negocio, salió a la calle para hacer un mandado y dos hombres lo tomaron por el cuello.

Jueves 02 de Abril de 2015

Una panificadora fue asaltada la noche del miércoles por un grupo de maleantes que vestían camperas policiales. Todo ocurrió cuando Vicente R., de 75 años y titular del negocio, salió a la calle para hacer un mandado y dos hombres lo tomaron por el cuello. Entonces, a punta de pistola lo obligaron a reingresar a su local y vivienda de Amenábar al 2100 para luego franquearle el ingreso a otros seis delincuentes. En el lugar se encontraban tres empleados y cinco integrantes de la familia, entre ellos dos niños a los que amenazaron de muerte. Tanto las víctimas como los pesquisas estaban sorprendidos por el despliegue de la banda que sólo se llevó 7.400 pesos.

A las 21.15 del martes Walter R., hijo de don Vicente, estaba en la cocina de la panificadora a la que se ingresa por un pasillo de unos 10 metros de largo. Entonces lo sorprendieron tres personas armadas que tenían a su padre capturado. "Tenían 9 milímetros y revólveres 38 largos. La edad iba entre los 20 y los 50 años y estaban con camperas de las que usa la policía. Se comunicaban con un handy y tenían la frecuencia policial", dijo el industrial panadero.

Nena en peligro. Según contaron los integrantes de la familia, los ladrones gritaban mucho y "sólo querían la plata". Fueron a los fondos del local y cuando pudieron reunir a los empleados y a las otras personas en la misma cocina los encerraron en una habitación contigua y comenzaron a revolver todo.

Belén, de 10 años, y Agustín, de 8, estaban en otra habitación y observaban la escena. "Yo estaba con mi tía y mi hermano y me escondí en el ropero, pero se dieron cuenta y me sacaron de ahí y le dijeron a mi papá que me iban a matar y me apuntaban con un revólver. No hice nada; levanté las manos y le juré al ladrón que no iba a gritar y que no sabía donde había la plata. Después revolvieron todo y dejaron la casa hecha un lío", dijo Belén atropellando las palabras.

Walter, su padre, contó que lo presionaban permanentemente con el dinero. "En realidad no tenemos plata, vivimos al día. La panificadora abastece a tres panaderías propias y se llevaron 7.400 pesos. Eran ocho personas y me dijeron que era una batida, que sabían que acá había plata, pero no tiene sentido tanto aparato para robar ese monto".

Amenazas. Cuando los ladrones se fueron, exigieron a las víctimas que no llamen a la policía porque iban a escucharlo por el handy. Tras ello la pequeña Belén, que había quedado en otra habitación, se repuso del miedo y abrió la puerta de la pieza en la cual se hallaban su familia y los empleados y luego hicieron la denuncia policial.

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