Asaltan taller mecánico y una casa contigua para robar unos 1.500 dólares
"Somos policías. Quédense tranquilos que acá no pasa nada", dijeron los tres maleantes que el lunes a la tarde irrumpieron en un taller mecánico del macrocentro de la ciudad.

Miércoles 16 de Septiembre de 2015

"Somos policías. Quédense tranquilos que acá no pasa nada", dijeron los tres maleantes que el lunes a la tarde irrumpieron en un taller mecánico del macrocentro de la ciudad. Pero enseguida los dueños del comercio advirtieron las verdaderas intenciones de los recién llegados cuando cerraron la persiana del local y encañonaron al dueño del taller.

Con la situación controlada, dos de los maleantes se encaminaron a una casa contigua y se apoderaron de 1.500 dólares de un familiar del propietario del taller.

El atraco ocurrió en un taller de reparación de motos situado en Pueyrredón al 1400. Pasadas las 13.30 del lunes, dos hombres y una mujer —de entre 25 y 35 años— llegaron al negocio. En el local estaban el dueño Luis Ratari, de 53 años, los dos hijos y un amigo de los jóvenes.

Apenas atravesaron la puerta dijeron que eran policías. En un primer momento, Ratari presumió que podían ser efectivos, aunque no llevaban uniformes. Pero antes de que el comerciante pudiera preguntarles cuál era el motivo por el que habían llegado al taller, uno de los ladrones bajó con rapidez la persiana metálica automática para que no se viera desde afuera lo movimientos de los intrusos.

En el paso siguiente los maleantes desenfundaron pistolas y, sin obstáculos a la vista, maniataron con precintos plásticos a las cuatro personas que estaban en el momento del asalto.

"Nos ataron a las sillas. La chica se quedó con nosotros apuntándonos con el arma mientras los otros dos fueron a la casa de mi cuñada que está al lado", explicó Ratari a LaCapital.

Una vez allí le exigieron a Dolly Motura, de 70 años y cuñada de Ratari, el dinero en efectivo que estaba guardado en un placar. "Ella les dio la plata, pero igual le dieron dos culatazos en la cabeza", recordó el comerciante. A raíz de los golpes que sufrió la mujer debió ser suturada con cinco puntos.

Con los 1.500 dólares en su poder, los malhechores abrieron la persiana y se marcharon en una camioneta cuatro por cuatro. Ayer Ratari estaba convencido de que los asaltantes conocían la existencia del dinero, porque se dirigieron directamente a la casa de la cuñada y "no robaron nada del taller".

Ayer a la mañana, efectivos de la Policía de Investigaciones planeaban observar las imágenes que, al parecer, registraron las videocámaras instaladas en el barrio con la intención de poder identificar a los ladrones. El atraco fue denunciado en la comisaría 6ª, con jurisdicción en la zona del robo.