Viernes 17 de Enero de 2014
Parecería una incongruencia, pero justamente el arte es trabajo. Distinto al trabajo que conocemos como ser carpintero, que es o era un oficio de artistas, pintor y albañil, entre otros. El arte es distinto, ni mejor ni peor, distinto, y en muchísimos casos es la representación, por otros medios, del trabajo cotidiano. También la representación más doliente o más alegre de un trabajo, de una situación social (caso de Antonio Berni) o de un paisaje. El arte, en sus distintas manifestaciones, ha expresado una amplia variedad de reflejos sobre distintos momentos o sentimientos de sus autores. También se ha expresado en distintas creaciones sobre la pintura, la escultura, el teatro. Traen a mi memoria, y por haber sido partícipe de la misma, una época que yo llamaría de oro de lo que fuera el llamado teatro independiente, tanto en Buenos Aires como en Rosario. En la década del 50 y 60 hubo autores que supieron reflejar en sus obras las realidades sociales de una época y fueron plasmadas en memorables representaciones, y por lo mismo tuvo su correlato político, aún sin proponérselo. Obras de ficción, en esa época, que hoy la realidad las supera holgadamente. "El centrofoward murió al amanecer", de Agustín Cuzzani, trataba con ironía la locura de un hombre muy poderoso que quería ser dueño del mejor jugador de fútbol, el mejor científico, la mejor artista clásica, entre otros. Ahora, me pregunto si la realidad no ha superado la ficción. "Una libra de carne", donde un hombre sin trabajo y con deudas paga las mismas con trozos de su cuerpo. Hoy un trabajador percibe como sueldo menos de la mitad del costo de una canasta familiar básica; ¿no está pagando con trozos de su cuerpo la posibilidad de llevar comida a su casa? No literalmente claro, son distintas formas pero cuyo contenido no cambia. ¿"M'hijo el dotor" no refleja el sacrificio de una familia humilde para que un hijo sea un profesional? Muchos lo lograron, otros se desviaron y muchos de esos hijos profesionales vieron que el dinero era más fácil en política y así nos están dejando. Lamentablemente desoyeron el legado o el sano interés de sus padres. Padres que, aún analfabetos, instalaron la cultura del trabajo honesto. "Un guapo del 900" es una pintura de la época, que marca un paralelismo con la actualidad realmente sorprendente, pero real. Repito otros métodos con resultados iguales. Es un tema tan apasionante que demandaría muchísimo más espacio para "blanquear" que no hay mayores diferencias entre el arte y el trabajo, pues no altera demasiado a unos y otros. Importante sería para los que están en el tema revisar la bibliografía de la época, pues se ayudaría a muchísimos espectadores y público a reflexionar sobre la realidad presente y el futuro.
Dusan C. Sigulin
LE 6.009.490