Martes 13 de Abril de 2010
Una empleada de un local Rapipago de la zona oeste sufrió el robo de 100 mil pesos cuando trasladaba a un banco la recaudación del fin de semana y la abordaron dos asaltantes en moto. Para despojarla del dinero los ladrones le pegaron un culatazo con un arma en la cabeza por el que a la víctima debieron realizarle varios puntos de sutura.
Lorena F., de 29 años, es la hija del dueño de un local de Rivarola al 8100, una granja familiar donde además funciona una sucursal de pago de impuestos. De acuerdo con una fuente policial, a las 11.10 de ayer la mujer salió del local en un Ford Taunus junto a un hombre que manejaba el vehículo. La empleada, sentada en el asiento del acompañante, llevaba en la falda su cartera con la recaudación de los últimos tres días, que tenía previsto depositar en un banco.
Según indicó un vocero policial, la mujer y su acompañante iniciaron el mismo recorrido que realizan habitualmente varias veces al mes cuando realizan depósitos bancarios. El auto tomó por la avenida 27 de Febrero, pero al llegar a Colombres (cuatro cuadras al oeste de la avenida de Circunvalación) se detuvo por un desperfecto mecánico. El conductor se bajó a revisar el motor y Lorena quedó esperando dentro del vehículo.
En ese momento, de acuerdo con un vocero de la comisaría 32ª, entraron en escena dos motociclistas que se acercaron al auto. Iban en una moto tipo enduro y los dos llevaban cascos. El que iba atrás se bajó de la moto y encaró a la mujer para arrebatarle la cartera, pero la víctima resistió el robo y forcejeó con el ladrón. Entonces el delincuente le efectuó un golpe en la cabeza con la culata del arma y le sustrajo la cartera, en la que llevaba el dinero y efectos personales. De acuerdo con la fuente consultada, los ladrones escaparon por Colombres hacia el sur.
La mujer sufrió cortes en el cuero cabelludo a causa de los golpes y esperó en el lugar la llegada de una ambulancia de Sies. Luego fue derivada al policlínico San Martín, donde le practicaron varios puntos de sutura en la cabeza. Enterada del robo, la familia de la mujer denunció el suceso al 911 y en la comisaría 32ª, donde se instruyen las actuaciones por robo calificado y lesiones. Un rato más tarde, la víctima prefirió no contar detalles del suceso a este diario, cuando regresaba al negocio tras recibir asistencia médica.
Según la policía, las víctimas desconocían si habían sido seguidos por los asaltantes o si estos estaban al tanto del recorrido que habitualmente realizan para realizar trámites bancarios.