Domingo 26 de Febrero de 2012
A fines del año pasado los medios comentaron el caso de un chico super genio de La Plata que apenas repasaba unos minutos las diferentes materias y las aprobaba con excelentes notas. Sin embargo no pudo lograr el promedio ideal de 10 porque fue afectado por la calificación en Educación Física, actividad en la que tenía alguna dificultad. En efecto, en vóley no pudo sacar al mejor estilo de Marcos Milinkovic y por eso "sólo" alcanzó un promedio de 9.8. No sé si en todos los establecimientos educacionales se aplica el mismo criterio para promediar la nota final, pero mezclar la intelectualidad con la habilidad en determinados ejercicios físicos me parece que no corresponde. Por ejemplo, un alumno puede ser un maestro con la Nº 5, un émulo perfecto de Maradona o de Messi, y no saber cuál es la raíz cuadrada de 2, que según recuerdo de viejos tiempos es 1.4142. Y un superdotado en matemática, física, química, ajedrez, biología, filosofía y cuanta disciplina cultural se proponga estudiar puede ser un negado para manejar "la redonda", una raqueta, un palo de hockey o una pelota de vóley, básquet o rugby. Para las chicas vale la misma reflexión, cambiando lo de la Nº 5 por los "córners cortos" y lo de Maradona y Messi por Lucha Aymar. Claro que sería interesante lograr una cierta armonía físico-intelectual, pero creo que una cosa no tiene que ver con la otra como para que sean promediadas en el balance anual de una actividad estudiantil.
Edgardo Urraco