Miércoles 09 de Octubre de 2013
Paciencia y técnica. Apenas dos palabras le alcanzan al médico Roberto Scheitlin, de Cañada de Gómez, para definir el arte de armar barcos en botellas, un hobby que comenzó a los 13 años y que cultivó con el paso del tiempo. A los 53 años, y quizás sin esperarlo, le llega un reconocimiento de una asociación de armadores de barcos en botellas (EBE), de Alemania, adonde expuso algunas de sus piezas en el marco de los festejos por los 25 años de historia de esa entidad.
Previamente Scheitlin ganó un premio en Buenos Aires con un barco fenicio, pero como no quedó del todo conforme con la terminación de la obra ganadora, terminó no llevándola al país europeo. En su reemplazo, el médico viajó con "Luisito", una bellísima pieza del navegante Luis Piedrabuena que naufragó en la Isla de los Estados, en 1873, en el sur Argentino.
Unico de Latinoamérica. Scheitlin, al ser el único expositor de América Latina, tuvo una recepción especial y los alemanes, lo llenaron de regalos. El cañadense explicó que, como buenos alemanes, son muy organizados, y han hecho una exposición internacional de mucha jerarquía. Fue el único representante de América del Sur.
"La técnica que utilizan es casi la misma de la que usamos acá. Se hacen de sus propias herramientas, y se arman de toda la paciencia del mundo para trabajar. Hacer un barco adentro de una botella depende de su complejidad, pero está en el orden de las 60 horas", contó Scheitlin a LaCapital.
"Hay muchos que arman el barco y luego lo incorporan plegado a las botella, sobre todo los mástiles. Pero no es la opción que yo elijo a la hora de trabajar. La mayor parte de mi armado está adentro de la botella. Y es muy importante la historia del barco. Primero me cautiva la historia y luego el barco. Así comienzo a trabajar", añadió.
Scheitlin explicó que el barco lo crea sobre la base de réplicas o fotos, luego lo desarma de manera completa, y luego lo vuelve a armar en el interior de la botella. "Esto es todo paciencia y técnica, y repetir hasta que no haya error. Soy cauteloso y siempre presento las partes antes de pegarlas", consignó.
Difícil. Para los especialistas en la materia, se trata de la técnica más difícil, porque las piezas se incorporan individualmente dentro de la botella y luego, con la ayuda de herramientas se monta el barco.
Esta técnica de construcción consiste en colocar varias varillas pegadas unas con otras previendo de antemano su posterior desarmado y armado dentro de la botella. Esto permite hacer modelos que no necesariamente deban tener hilos para poder enderezar la arboladura desde el exterior, posibilitando el armado no sólo de veleros antiguos sino de cualquier buque. Una técnica más sencilla, que lleva menos horas de trabajo, es la que consiste en la construcción del barco afuera de la botella, y luego incorporarlo dentro, por medio de piezas con articulaciones flexibles.
El más antiguo. El viaje de Scheitlin fue, en parte, para ir a la exposición alemana, y en parte para conocer algunos paisajes de Alemania y de algunos países limítrofes.
"Yo quería conocer la ciudad de Luebeck, en el norte de Alemania, porque allí se encuentra el barco en botella más antiguo conocido. A través de un amigo de Holanda, me contacto con una asociación de armadores de barcos en botella de Alemania que cumplían los 25 años, me invitan a participar de los 25 años.
En efecto, el barco en botella (EBE) más antiguo se encuentra en el Museo de la Historia y del Arte y la Cultura, en Luebeck, y está firmado por el italiano Gioni Biondo. De acuerdo a una inscripción en la botella, la pieza data de 1784.
Luego hay un barco holandés que se encuentra en el Museo Marítimo de Rotterdam, según explican un barco típico de los Países Bajos. El barco se halla suspendido del tapón de la botella con dos alambres o hilos y data del año 1795.