Domingo 11 de Enero de 2009
El caos en el transporte disparado por intensas nevadas en España han tenido un curioso correlato con varios argentinos como protagonistas. Ayer, pasajeros de un vuelo con destino a Buenos Aires que tenía previsto salir a las 12.30 de anteayer se han amotinado después de embarcar tres veces para realizar su viaje.
El temporal de nieve que sufrió Madrid obligó a retrasar la salida del vuelo, ya que el aeropuerto de Barajas, origen del viaje, permaneció cerrado entre las 11.50 y las 16.40. Tras el primer retraso, la compañía aérea informó a los pasajeros ya embarcados que saldrían a las tres de la madrugada. Llegaron a embarcar en una aeronave para realizar el vuelo, pero fueron desalojados del aparato.
Tras embarcar ayer por la mañana para poder volar por fin, Iberia les volvió a pedir que abandonaran el avión y esperaran a una nueva comunicación. El comandante del vuelo argumenta que no podía despegar porque no había descansado las diez horas y media reglamentarias. Ante esta situación, los pasajeros decidieron quedarse en la aeronave hasta adquirir un compromiso por parte de la compañía aérea de que el vuelo finalmente se iba a realizar. La situación ha provocado incluso la presencia de la Guardia Civil para desalojar a los pasajeros.
La policía tuvo que desalojar otras dos aeronaves de pasajeros, una con destino a Montevideo y otra para Lima. Los amotinamientos tuvieron lugar por las desmesuradas tardanzas y las suspensiones de vuelos.
Furia. Mientras políticos de distintas administraciones (local, autonómica y estatal) se enzarzaban en una pelea sobre de quién era la nieve que estaba colapsando las carreteras, cientos de ciudadanos permanecían atrapados en interminables atascos (llegó a haber 390 kilómetros de retenciones en Madrid), maldiciendo a los que desde la radio pronunciaban frases como: "Es invierno, y nieva", según consignó ayer el diario El País, de Madrid.
Los más enfurecidos fueron los ciudadanos de Madrid, una ciudad totalmente colapsada por la nevada.
El enojo crecía a medida que escaseaba la información. Esa falta de información aumentó la ira de los afectados en el aeropuerto de Barajas, que permaneció cerrado hasta las 16.40.
"¡Esto es una vergüenza!", bramaba Francisco González, de 85 años. "Me recuerda a la primera vez que estuve en un aeropuerto, hace 70 años. Parece que no han cambiado nada las cosas. ¿Cómo es posible que un aeropuerto, supuestamente de los mejores de Europa, no tenga sistemas de información para los viajeros? Las pantallas no funcionan, no hay suficiente personal atendiendo y nos toman el pelo con datos confusos", resumía tras horas de espera entre pasillos y paneles con otros miles de viajeros.
María Elena Sutil, venezolana residente en Oporto, llevaba ayer 24 horas en pie tras el retraso de su vuelo procedente de Caracas y debido al cual perdió una conexión posterior.
"He reservado plaza para un vuelo de mañana (por hoy), pero lo que me parece increíble es que nos engañen, que nos digan que hagamos horas de cola por si sale el vuelo, y todo para mantenernos entretenidos y no ofrecernos plaza en un hotel", resumió la mujer.
Mientras decenas de viajeros perdían bodas, viajes de trabajo, conexiones con otros vuelos y muchísimo tiempo, la página web de Aena (Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea) permaneció hasta última hora de la mañana de ayer como si nada hubiera pasado, sin advertir a los ciudadanos que el principal aeropuerto de España estaba cerrado.
En el número de teléfono de la terminal aérea que prometía atención al cliente, no contestaba nadie.