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Argentino y el grito del final

Lo perdía injustamente pero en los cuatro minutos de adición lo dio vuelta ante Centro Español con goles de Previti y Javier

Domingo 19 de Abril de 2015

Los merecimientos parecían hacerse añicos. Pero en el final llegó la remontada y con ella una alegría que se potenció por ese loco desenlace, que tuvo los dos goles de Argentino en tiempo adicional. Desde ese costado del análisis es más que entendible esa euforia que se desató tras el pitazo del árbitro Santiago Mitre. Fue una especie de epopeya después de tanto sufrimiento. Un penal dudoso sobre Reynoso que Previti cambió por gol y un cabezazo tan certero como oportunista de Javier fueron los mojones en una tarde emocionalmente violenta.

Decir que a Argentino todo le cuesta demasiado no es ninguna novedad. De hecho ayer le costaba horrores marcar la diferencia ante el colista Centro Español. Pero lo peor era que lo merecía. Es que con sus limitaciones a cuesta, el albo hizo méritos para no sufrir tanto, incluso atendiendo el penal que Andrada le contuvo a Barbachán a los 42' del primer tiempo.

Domenech lo tuvo en varias ocasiones en esa primera etapa en la que Argentino intentó manejar mejor la pelota. Pero la falta de puntería y la buena labor del arquero Moreno fueron un combo letal para el salaíto.

Era ir y no poder. Una y otra vez. Sin la claridad necesaria, pero con la ambición de querer romper esa seguidilla de cuatro partidos sin victorias. Tal vez la intención lo haya hecho quedar mal parado a los 18' del complemento para que Bonazza encarara mano a mano con Andrada y después de la excelente tapada del arquero pudiera definir con tranquilidad.

Si el empate ya castigaba a Argentino, la derrota pareció una especie de golpe letal. Más teniendo en cuenta que la poca claridad que había hasta ese momento se esfumaba a pasos agigantados.

Unas cuantas arremetidas, la mayoría de ellas protagonizadas por Reynoso, bien pudieron servir para el empate. Pero no hubo caso.

Hasta que llegaron esos cuatro minutos infartantes, con el penal sobre Reynoso (90'), el gol de Previti (92'), la arremetida final y la aparición solitaria de Javier (94') para tocar de cabeza por arriba del arquero.

El alto voltaje emocional cuenta, pero el triunfo tuvo el valor agregado de que fue merecido.

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