Sábado 09 de Mayo de 2009
La Argentina se convirtió en los últimos años, a partir de la devaluación económica, en un país elegido para triangular cocaína con destino al mundo. En este sentido, distintas fuentes aseguraron que 2008 fue un año récord en cuanto a la cantidad de droga secuestrada con destino al mercado europeo. Y ésto no es una casualidad sino una tendencia que marca el ocaso de las mulas (correos humanos que sacan la droga en pequeñas dosis) y el crecimiento de organizaciones ligadas a los carteles para el tráfico de grandes cantidades.
"Tradicionalmente las bandas usaban mulas que iban a Europa en avión con entre 3 y 10 kilos de droga. Pero, al mejorar los controles en los aeropuertos, los narcos buscaron modalidades menos riesgosas pero con mejor relación costo-beneficio", sostuvo a fines de 2008 el juez en lo Penal Económico porteño Marcelo Aguinsky.
Según el magistrado, las organizaciones minoristas "comenzaron a usar los courriers (correos internacionales) en lugar de mulas", y sostuvo que el año pasado "bajaron un 50 por ciento los casos de mulas detenidas en Ezeiza y creció un 300 por ciento la cantidad de paquetes con cocaína que intentaron salir del país vía courriers".
En tanto, desde Tráfico Ilícito de Drogas de la Policía Federal, el comisario Miguel Angel Castro sostuvo que "desde 2004 a 2008 el número de causas por narcotráfico se ha mantenido estable, mientras que la cantidad de cocaína secuestrada creció. La razón: hoy los cargamentos no bajan de 200 kilos". Y comentó que "el 45 por ciento de la cocaína que entra al país viene de Bolivia, el 35 por ciento de Perú y el 20 por ciento de Colombia. Esos cargamentos se triangulan al exterior: el 70 por ciento va a España y otros países de Europa, y el resto se reparte entre Sudáfrica y Oceanía".
Los presos. Acerca de como operan estos grupos, Aguinsky dijo que "el narco compra la cocaína en el exterior, donde también hace el pago, y subcontrata en la Argentina a una organización que se encarga de llevar la droga al destino cumpliendo todos los pasos previos: la recibe, la camufla y hace los trámites de exportación. Cobra por el trabajo y además se queda con la mercadería legal en la cual se camufló la droga". "De esta manera (agregó), si alguien cae preso no es ni el vendedor original ni el narco, al que se llega muy pocas veces. Lo más común es que sólo se logre detener a parte o a toda la organización de logística".