Argentina para todos
Haciendo un alto en mis tareas, escuchaba casi sin saber qué podía interpretar del discurso de la señora presidente ante la ONU. Vaya que eligió lugar para expresar sobre qué no nos gusta...

Jueves 27 de Septiembre de 2012

Haciendo un alto en mis tareas, escuchaba casi sin saber qué podía interpretar del discurso de la señora presidente ante la ONU. Vaya que eligió lugar para expresar sobre qué no nos gusta a los argentinos y que aquellos de otros lares pudieran interpretar como que nuestro país "no es un partido de fútbol". Bien, como descubrimiento es bueno que a tiempo lo pudo percibir; pero lo que la presidenta no ve es que los argentinos quizás no queremos "Fútbol para todos" (si se entiende por pan y circo), queremos salud para todos, educación para todos, seguridad para todos. Pero claro, cómo pretender esto si con algunas decisiones tapan otras de un tenor casi histórico. No debemos ser hipócritas y mirar a un costado cuando bien sabemos que con buenas decisiones el gobierno consiguió avanzar en negociaciones de la deuda externa, logró que muchos argentinos sin aportes se pudieran jubilar, y otras decisiones que enaltecen a cualquier país. Pero parece que hay un núcleo de funcionarios del gobierno que se regodean con que la sociedad prácticamente se olvide de estas buenas medidas. Hoy la señora presidente dice tener un gobierno que "gestiona". ¿Sabrá usted el significado real de gestionar? Realmente creo que lejos está de haber visto esta palabra en el diccionario de la Real Academia Española. Pero insiste en que el país camina al desarrollo y se abre paso hacia un buen futuro. Creo que debe escuchar a todos los argentinos (todos): a los de clase alta, a quienes casi nunca les llega el azote; a la clase más humilde, a quienes siempre se los acompaña con asistencialismo barato, el cual lo único que desarrolla es la cultura del "no trabajo, total el gobierno de turno me asiste". Por favor, señora presidenta, no se olvide de la clase media, de aquellos que día a día se levantan y luchan por sobrevivir en este bendito país, al cual queremos, y aspiramos a acompañar en el progreso y el desarrollo. Pero piense que hace años y años que esta franja apenas se sostiene y, honestamente, resulta difícil. Porque si de crisis hablamos podemos nombrar las del Austral, el efecto Tequila y la del amigo Cavallo en 2001. Lo que sí quiere esta sociedad toda es dejar los estandartes de la falta de dignidad que usted, mi estimada señora, pretende al coaccionar sobre las libertades que nos hemos ganado. No sólo por vivir en este país soberano que, como usted bien le dijo al mundo, no es un partido de fútbol.

Guillermo V. Ferreyra