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Argentina quiere dar el gran salto ante Bélgica y pasar a semifinales, que no accede desde Italia '90

Debe mejorar sustancialmente su rendimiento para traspasar la maldición de los cuartos de final que persigue y acosa al equipo albiceleste desde hace 24 años. 

Sábado 05 de Julio de 2014

Copa del Mundo. Capítulo quinto. Para llegar al objetivo es imprescindible completar con letra clara e inconfundible los requisitos, acceder al número 6 del menú y después cumplir con un trámite similar para tener acceso a la séptima y última instancia del torneo. Pero la gestión tiene etapas que no se pueden saltear. Primero se debe completar el formulario con un triunfo ante Bélgica.

La selección de Sabella no llegó a los tumbos pero casi a la misma escala que los equipos de Pekerman en 2006 y Maradona en 2010. Ahora debe mejorar sustancialmente su rendimiento para traspasar la maldición de los cuartos de final que persigue y acosa al equipo albiceleste desde hace 24 años.

Bélgica, el obstáculo a salvar, será el rival más exigente de los que enfrentó hasta aquí, pero a la vez el que probablemente puede resultar más cómodo. ¿Cómo es eso? Hasta aquí, Argentina enfrentó a selecciones que se preocuparon mucho más por defender que por atacar. El único encuentro algo diferente fue el último del grupo, ante Nigeria. Y más allá de los desacoples defensivos, fue, por mucho, el partido de mejor rendimiento.

Y el choque de hoy es probable que tenga similitudes con aquel de Porto Alegre. Con diferentes intérpretes claro, mejores que los de Nigeria, Bélgica demostró que se siente mucho más cómodo yendo al ataque que defendiendo. Y eso generaría los espacios y los tiempos para una selección, la Argentina, anodina, que aún no pudo sacarse la modorra para transformarse en un equipo prepotente. Imaginado el partido, es impostergable escribir que en cualquier caso, Argentina debe mejorar sustancialmente para tener chances de estar en las semifinales. Tampoco se puede soslayar, porque se cometería un grave error de apreciación y desconocimiento de los vaivenes del fútbol, que Argentina es ampliamente favorita para vencer a Bélgica. Sólo necesita demostrarlo en el juego, acción que nunca pudo completar hasta aquí.

Por otra parte, sería temerario e inocente suponer a Bélgica atacando de arranque, pero si Argentina se lo permite, lo hará. Se percibe un partido de trámite más intenso que los anteriores en el que el golpe por golpe puede ser la característica sobresaliente. Y eso beneficiaría a los de Sabella.

En términos boxísticos, Argentina tiene más y mejores noqueadores que el equipo europeo.

Guardados ya en el cajón de los recuerdos la historia, el peso de la camiseta y los antecedentes, es impostergable jugar bien, o al menos bastante mejor que el rival, para no sufrir sobresaltos. Si no, se sabe, cualquiera puede ganarle a cualquiera. De hecho, ya lo miran por televisión desde hace unos cuantos días España, el campeón golondrina, Italia, tetracampeón e Inglaterra, de liga poderosa pero selección endeble.

Brasil debió recurrir a los penales y Argentina y Alemania a tiempos suplementarios ante rivales accesibles para llegar a la llave de los ocho.

Presentadas las tendencias, corresponde ocuparse pura y exclusivamente de Argentina, equipo del que depende el resultado del partido. Esta aseveración no intenta descalificar las bondades belgas, sólo pretende reafirmar que el equipo capitaneado por Messi es el que decidirá el desarrollo. Si juega como ante Suiza, por ejemplo, Bélgica podría transformarse en el que cuente con mejores argumentos para pasar de fase. En contrapartida, si recupera un buen porcentaje de su potencial, la selección debería ser rival de Holanda o Costa Rica en semifinales.

Así de contundente y sin medias tintas. Casi siempre en el fútbol un equipo es mejor que otro en la previa. Pero eso no decide el resultado hasta que se demuestra en el arco de enfrente.

La sensación de que Leo estará menos sofocado por la marca que en partidos anteriores permite aventurar un desarrollo favorable. Ya quedó demostrado en este Mundial, por si hacía falta, que unos pocos metros de espacio son suficientes para él. Pero a ese Messi más liberado imaginario se lo debe sazonar con una buena cuota de recuperación de pelota, compensación de las líneas y entrega física al estilo Di María.

Para ello, bien puede aseverarse que los laterales no deberían subir tanto como en partidos anteriores. A Argentina le cuesta un Perú pasar la línea de la pelota. Así se grafica la necesidad de volver rápido a posiciones defensivas cuando el equipo pierde el control del balón. Sufre mucho el retroceso. En realidad no tiene intérpretes para hacerlo y por eso será conveniente que cada uno mantenga su lugar para que las descompensaciones que ya existen en la conformación del equipo no se profundicen en el desarrollo del juego.

Porque si no es así habrá que prepararle la capa de Superman o la espada de He-Man a Mascherano para que intente equilibrar lo que no se puede con las propiedades de aquellos héroes de historietas. Si juega Biglia en reemplazo de Gago, por ejemplo, la selección perdería algo de generación y calidad de juego, pero ganaría muchísimo en la marca, el despliegue y obtendría una compañía para Mascherano.

También es cierto que si se supone que Bélgica jugará por momentos de igual a igual, el aporte de Gago en ese rubro sería mucho más importante que el de Biglia. La gran incógnita es el estado físico de Fernando, francamente deficitario hasta aquí. Otra opción sería que jueguen los dos y que pague los platos rotos Lavezzi por haber jugado ante Suiza en una posición conocida, pero claramente incómoda para él.

Sabella tiene la llave. El sabe perfectamente quién está en condiciones de jugar y quién no. El conoce qué es lo mejor para el equipo. Su gran déficit hasta aquí estuvo en la implementación. Es más, no es exagerado escribir que el partido dependerá del planteo de Pachorra. 

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