Miércoles 29 de Abril de 2009
"En el planeta del Principito había, como en todos los planetas, hierbas buenas y hierbas malas. Pero las semillas son invisibles. Duermen en el secreto de la tierra hasta que a una se le antoja despertarse. Entonces se estira, y extiende tímidamente hacia el sol una encantadora ramita inofensiva. Ahora bien, había unas semillas terribles en el planeta del Principito eran las semillas de baobab. Y de un baobab, si uno se deja estar, no es posible desembarazarse nunca más. Obstruye todo el planeta. Lo perfora con sus raíces. Impide construcciones de cemento. Y si el planeta es demasiado pequeño, y si los baobabs son numerosos, lo hacen estallar". Quizás esta sea la explicación de los concejales de Rosario que no viven en un planeta demasiado pequeño, pero sí su razonamiento quizás lo sea, al no tener en cuenta cómo influye en el ecosistema la extracción de árboles añosos. Tan sólo si alguna vez restituyen todo el daño que se hace con esta tala en el parque Independencia, que no se los reemplace por los jacarandá que son sucios todo el año: las veredas aceitosas por su flor, el fruto que puede romper alguna frente al caer, las hojitas que taponan los desagües y las ramas y troncos que se rompen con cada tormenta. Que el árbol no tape el bosque.
Silvia Buonamico
silviabuonamico@yahoo.com.ar