Arboles con flores de Rosario a París
Los árboles son benefactores existenciales del hombre y además los autóctonos, del clima litoraleño del Paraná, pueden deslumbrar con flores de colores brillantes en hermosos paisajes. Por ello París nos envidia pues si tuviera nuestros árboles floridos llenaría sus parques y plazas.

Martes 26 de Junio de 2012

Los árboles son benefactores existenciales del hombre y además los autóctonos, del clima litoraleño del Paraná, pueden deslumbrar con flores de colores brillantes en hermosos paisajes. Por ello París nos envidia pues si tuviera nuestros árboles floridos llenaría sus parques y plazas. Así los turistas rosarinos deslumbrados por el estallido de tanta belleza y alegría comprarían a dos manos las coloridas tarjetas postales parisinas mientras criticarían ásperamente nuestra escasez en parques y plazas. Recordemos al ciprés, triste símbolo de cementerios. Anhelamos entonces que el programa forestal anunciado por la Municipalidad premie las hermosas flores de nuestros árboles autóctonos para embellecer a Rosario, inclusive al parque del Monumento Nacional a la Bandera plantando las variedades del año 1812. Por ejemplo, imaginemos una sucesión de montecillos floridos de diversos colores en la larga costa del Paraná enfrente de las nuevas torres. Nos detendríamos a contemplar orgullosos el hermoso paisaje desde tierra y desde el río. El programa forestal de la Municipalidad podría hacer realidad esta imaginación si premiara nuestros árboles autóctonos. Las consecuencias de plantar árboles erróneos subsisten mientras ellos vivan. Afirmar nuestra personalidad rosarina sin cometer errores forestales es asunto trascendental para cien años.

 

Juan Manuel Castagnino