Aquella fábrica de armas
Con  profunda tristeza veo en este diario la fotografía de la actual Jefatura de Policía con bastante frecuencia y no es por desmerecer las diversas actividades que allí se realizan. La razón de mi tristeza es que fue una fábrica de armas portátiles cuyos...

Viernes 15 de Agosto de 2014

Con  profunda tristeza veo en este diario la fotografía de la actual Jefatura de Policía con bastante frecuencia y no es por desmerecer las diversas actividades que allí se realizan. La razón de mi tristeza es que fue una fábrica de armas portátiles cuyos productos  se exportaban a diversos países del mundo con una excelente calidad. Quiero transcribir aquí la impresión del ingeniero Walter Behncke, de nacionalidad alemana, que había sido contratado en esta fábrica. En una entrevista  para una revista interna de la fábrica comenzaba de esta manera sus reflexiones sobre su país: “En primer término, es necesario destacar que solamente las fábricas construidas durante los últimos 15 años son tan confortables como lo es esta Fábrica Militar de Armas Portátiles; es decir que tienen amplios talleres con abundante iluminación, vestuarios y baños dotados de toda clase de comodidades para el personal, servicios médicos permanentes instalados en la misma fábrica, parques y jardines para el descanso e instalaciones deportivas para distracción del personal. Indudablemente, la Fábrica de Armas Portátiles Domingo Matheu puede compararse con cualquier fábrica moderna alemana, pudiendo figurar entre las primeras”. Quiero acotar que esto ocurrió en el año 1951. Piense el lector cómo están Argentina y Alemania hoy en 2014. No es para reflexionar sobre el daño que la clase política que nos gobierna desde hace años a esta parte ha  ocasionado a gran parte de lo construido por anteriores generaciones. Por supuesto, este es un solo ejemplo, también hay muchos más, por ejemplo la industria ferroviaria.Cuando aquí se fabricaban vagones, en China apenas se fabricaban bicicletas. No estoy a favor de fabricar armas, sino que deberíamos continuar con ese proyecto de fábricas para construir todo lo necesario y no depender de las naciones que nos venden sus productos con valor agregado y le pagamos con granos. Como no alcanzan los granos debimos endeudarnos, que paguen las generaciones futuras y así llegamos a esta verdadera tragedia con nuestra deuda. Y por favor,  no culpemos al mundo de nuestra torpeza.

Ricardo Radawski
LE 6.028.972