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Apresaron a un vigilador por matar a un joven en el barrio Industrial

Tiene 60 años y custodiaba un súper de Junín y Bahía Blanca. Le achacan haber asesinado en noviembre a Emanuel Cichero.

Jueves 26 de Junio de 2014

Un hombre de 60 años que trabajaba como custodio privado en un supermercado de barrio Industrial fue apresado por la Tropa de Operaciones Especiales (TOE) acusado por el homicidio de Emanuel Ezequiel Cichero, un joven de 25 años con antecedentes penales baleado el 7 de noviembre del año pasado en pasaje Rossini al 1500, a unos 600 metros del comercio mencionado. El imputado quedó a disposición del juzgado de Instrucción 10ª, donde será indagado en las próximas horas.

El martes a la mañana la TOE recibió un oficio judicial "para localizar a un testigo del crimen de Cichero que podría indicar donde trabajaba el supuesto homicida", dijo el comisario Adrián Forni, jefe de dicha fuerza. Así, los pesquisas dieron ayer con la persona clave que les permitió llegar hasta el supermercado de Bahía Blanca y Junín, donde apresaron a Eduardo José F., de 60 años y domiciliado en Deán Funes al 3700, quien desempeñaba tareas de vigilancia en el comercio.

Posteriormente, los investigadores realizaron un allanamiento a la casa del sospechoso donde, según el comisario Forni, se hallaron "elementos que comprometen al hombre con la causa que se investiga".

El crimen. Emanuel Cichero tenía 25 años y antecedentes penales. La noche del miércoles 6 de noviembre del año pasado iba en una moto por pasaje Rossini al 1500, en barrio Industrial, cuando un certero disparo lo alcanzó por la espalda y lo derrumbó al piso sin vida. Cuando la policía llegó al lugar, alertada por los vecinos, encontró el cadáver con sus pocas pertenencias y la moto en la que circulaba. Por eso los investigadores descartaron la hipótesis de robo y apostaron a una venganza. Lo que no sabían es que la víctima había sido testigo directo del homicidio de un chico de 18 años ocurrido los primeros días de septiembre de ese mismo año a manos de la policía, hecho sobre el que brindó un testimonio periodístico que nunca se judicializó.

Cichero, dijeron entonces fuentes policiales, vivía en Navarro al 5500 (detrás del complejo de cines Village) y tenía un prontuario en el cual se acumularon varios robos calificados. Aunque sobre él no pesaban pedidos de captura. Acerca de quiénes y por qué mataron a Cichero, se habló de "una venganza entre delincuentes" y de la "reacción desmedida del guardia de seguridad de un súper de la zona que salió a correr a Cichero y a otro pibe después de que robaran el comercio".

En ese sentido, La Capital publicó dos días después del homicidio lo que algunos pesquisas sostenían: que el joven murió al ser baleado tras un supuesto atraco en un negocio de calle Bahía Blanca, casualmente el súper en el cual trabajaba como custodio el apresado ayer.

Lo que vio. En cuanto a lo que había visto Cichero y que nunca pudo contar en la Justicia, la historia refiere al homicidio de Brian Saucedo, un chico de 18 años que tocaba el violonchelo en la orquesta de barrio Ludueña y se había criado en la comunidad del padre Edgardo Montaldo tratando de esquivarle a la mala vida que llevaba. El pibe residía con su madre y dos hermanos en la más absoluta pobreza, junto a las vías del ferrocarril Mitre, en pleno corazón de ese barrio. Y el miércoles 11 de septiembre, de acuerdo a la versión policial, "se enfrentó con uniformados cuando escapaba tras cometer un robo junto a un cómplice" que nunca fue localizado. Esa versión fue ratificada por el juezgado de Instrucción 14ª en marzo pasado, que descartó totalmente que se haya tratado de un caso de gatillo fácil.

Sin embargo, el domingo 15 de septiembre pasado el diario Rosario/12 publicó una entrevista que el periodista José Maggi le hizo a Cichero y en la que el joven contó cómo mataron a Brian Saucedo. "El chico nunca se tiroteó con la policía, sino que lo remataron en el piso cuando se había entregado. Le pegaron un tiro en la nuca y varios en la espalda. Eran dos policías de la comisaría 12ª y no del Comando. Uno era Sebastián P. y otro morrudo, más petiso, que fue el que tiró", dijo Emanuel, cuyo testimonio nunca se judicializó.

Cichero contó que Saucedo y otro chico "entraron en el pasillo de Navarro 6033. El pibe se entregó bien, lo sacaron y lo golpearon. (Brian) puso los brazos hacia atrás y les pedía que lo engrillen (esposen) y que le dejen de pegar porque ya había perdido. Y los policías le gritaban «¿dónde está tu compañero?» mientras le seguían pegando. Entonces uno de los policías sacó su arma reglamentaria y le pegó un tiro en la nuca, y varios tiros más en la espalda mientras estaba indefenso en el suelo".

Acerca del policía que disparó, el testigo luego asesinado contó que "es morocho, petisito, con lentes negros, morrudito, no tan alto y con un corte (de pelo) de doble nuca, con pirinchos". Acerca del otro agente, dijo que "es Sebastián P. a quien todos conocen en Ludueña". Y agregó que tras matar a Saucedo los dos policías se fueron y volvieron a los diez minutos con el Comando Radioeléctrico, momento en el cual se habría armado la versión del enfrentamiento que trascendió oficialmente y fue ratificada judicialmente.

Al igual que Saucedo, Cichero convivía entre el delito y la reinserción. Voceros del Ministerio de Seguridad aseguraron que "hasta mediados de 2012 había concurrido a los talleres que se hacen en el barrio para sacar a los chicos de las calles".

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