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Apresaron a "Tiro loco" por un homicidio

En una vivienda de barrio Refinería, ubicada a pocos metros de la comisaría 8ª, fue detenido ayer a la mañana el principal sospechoso de haber asesinado el lunes por la noche a Marcelo Lito Armoa, un pibe de 17 años que cayó...

Sábado 08 de Septiembre de 2012

En una vivienda de barrio Refinería, ubicada a pocos metros de la comisaría 8ª, fue detenido ayer a la mañana el principal sospechoso de haber asesinado el lunes por la noche a Marcelo Lito Armoa, un pibe de 17 años que cayó tras recibir un balazo en el pecho en Alsina y Rueda. Tiro loco, tal el apodo del detenido, fue apresado junto a Fernando Andrés O., de 27 años, dueño de la casa allanada, donde se secuestraron municiones de ocho calibres diferentes además de un chaleco táctico similar al utilizado por la policía y un pasamontañas.

El jueves, efectivos de la comisaría 13ª y de la sección Homicidios habían realizado tres allanamientos en domicilios de la zona sudoeste y demoraron a seis personas, cuatro de ellas familiares directos de Tiro loco. Si bien no hubo imputación sobre los demorados, en una vivienda de Chuquisaca al 2300 se incautó un Fiat Uno rojo que, según testigos, fue el vehículo en el que iba el sospechoso de asesinar a Lito Armoa. El auto tenía seis impactos de bala sobre el lado del acompañante y fuentes de la pesquisa, en manos del juez de Instrucción Juan Carlos Vienna, indicaron que serían posteriores al día del homicidio. También se indicó que los testigos del crimen no sólo dieron la marca y el color del auto en el que se movía el acusado, sino que además aportaron la patente.

Además, Tiro loco quedó a disposición del juez de Instrucción Luis María Caterina, quien investiga dos ataques a balazos ocurridos la madrugada del 23 de marzo. A las 4 de la mañana Matías C., de 18 años, fue herido en la esquina de Cafferata y Santa Fe por dos personas que viajaban en una moto. El rodado era conducido por una mujer y el acompañante, un muchacho joven, fue el que disparó. La víctima recibió dos balazos que le provocaron fracturas en el codo y la mano derecha. Media hora más tarde, Miguel L., de 20 años, fue baleado en Presidente Perón y Castellanos cuando circulaba en moto con otras dos personas. La descripción de los agresores fue similar a las del otro caso.

Por uno de esos casos, esta semana el juez Caterina procesó a Jésica Daniela G., de 29 años, a quien imputó ser la mujer que manejaba la moto desde la que partieron los disparos que hirieron a Miguel L. (ver aparte).

Viejos rencores. Tiro loco es el apodo por el que se reconoce en Cagancha y Crespo, en el barrio Acíndar, a Franco Ezequiel P., de 21 años, quien sería parte de una facción de la barra brava de Rosario Central que se agrupa en cercanías de un club de esa popular barriada.

El lunes a la tarde Marcelo Lito Armoa salió de su casa en Lavalle al 2900 para recargar su celular en un negocio de Rueda y Alsina, la esquina que el muchacho tenía como punto de reunión con sus amigos. Pasadas las 19.50, por allí pasó un Fiat Uno rojo desde el que, en movimiento, dispararon contra Armoa. Un balazo dio en el hemitórax izquierdo del muchacho. Sus allegados lo auxiliaron y en un vehículo particular lo llevaron al Hospital de Emergencias donde murió pasadas las 20.10.

Se precisó que Lito Armoa y Tiro loco tenían viejos rencores por integrar grupos barriales enfrentados y que los muchachos ya habían tenido cruces en un bailable ubicado en Avellaneda al 1100.

Procesada por ataque a tiros

El juez de Instrucción Luis María Caterina procesó como coautora del delito de tentativa de homicidio a Jésica Daniela G., alias Bocona, de 29 años. El hecho por el que acusó a la mujer sucedió a las 4.30 del 23 de marzo en Presidente Perón y Castellanos y la víctima fue el tapicero Miguel L., de 20 años, quien recibió un balazo que le lesionó la columna cuando circulaba en una moto junto a amigos y fue baleado desde otro rodado en el que iba una pareja. Para la Justicia eran Jésica y Tiro loco.

En la resolución, el juez remarcó que al menos cinco testigos realizaron una descripción pormenorizada de la mujer y el hombre que iban en la moto desde la que balearon a Miguel L. Los testimonios pueden resumirse en una frase: “Los conocemos del barrio y ellos nos conocen”. Luego una de las testigos relató: “En un momento ellos se pusieron delante de nuestra moto y el muchacho que iba sentado atrás sacó un arma y empezó a dispararnos”. Pero en la segunda parte de la resolución se indica que ninguno de esos testigos pudo reconocer a Bocona en una rueda de personas. Esa parte del dictamen se resume en otra frase: “No quiero hablar. Ya tengo bastantes problemas y no quiero tener más”, tal cual se pudo leer en la resolución.

Sin embrago, el juez Caterina indicó que existe “un conjunto importante de indicios” que refuerzan la idea de que Jésica G. participó del ataque. “Estos indicios conforman un plexo probatorio de importancia, que no desmerecen las reticencias, omisiones y reservas de los testigos, que en sede judicial se retraen de sus primigenias afirmaciones. O luego de ser reiteradamente citadas, manifiestan no poder reconocer a nadie pese a sus anteriores afirmaciones en sentido contrario”, indicó la resolución que fue apelada por la defensa.

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