Jueves 21 de Noviembre de 2013
Dos hermanos colombianos, de 19 y 23 años, fueron detenidos por efectivos de la subcomisaría 21ª acusados de haber asesinado el sábado 2 de noviembre último al pibe Ezequiel Cantero en la villa La Bombacha. Los ciudadanos extranjeros, apresados por orden del juez de Instrucción Javier Beltramone en una vivienda del barrio Nuevo Alberdi, llevaban dos años en el país y dijeron a la policía que se ganan la vida como paqueteros o vendedores ambulantes. En la casa donde residían se secuestró un revólver calibre 38 que será peritado para determinar si es el que se utilizó en el crimen. En tanto, en una vivienda contigua fueron incautadas dos motos, una de ellas con pedido de captura por haber sido robada, y Chevrolet Corsa. Otros dos ciudadanos colombianos, de 27 y 36 años, fueron demorados por encubrimiento en la misma causa.
El sábado 2 de noviembre Cristian Camilo G.R., de 19 años, y su hermano, Juan Carlos, de 23, salieron a vender puerta a puerta desde la casa que alquilan en Razzori al 3600, en el barrio Nuevo Alberdi. Los hermanos llegaron a la Argentina hace dos años desde la localidad de Manizales, en el departamento de Caldas y sobre la Cordillera Central de los Andes. Ayer, la oficina local de la Dirección Nacional de Migraciones trabajaba para determinar si su ingreso al país fue legal.
Si bien los jóvenes colombianos solían vender canastos y pequeños sillones, el primer sábado del mes ofrecían medias y repasadores por los barrios Fisherton noroeste y el asentamiento La Bombacha. En este último barrio vivía Ezequiel Cantero, de 13 años. El pibe, junto a su madre y sus hermanos, habitaba una casilla de material a medio terminar y techo de chapa ubicada en Olmos y Schweitzer. Y en ese mismo barrio, según contó este diario en julio de 2011, actúa una banda de pibes ladrones llamada "Los lagartitos".
Emboscados. Sobre el mediodía de ese sábado, los hermanos G.R. estaban en inmediaciones de Olmos y Schweitzer cuando un grupo de pibes los emboscó y tras golpearlos les robaron la mercadería que llevaban para vender. Tras ello, los extranjeros se fueron del lugar con dos ideas claras: que iban a volver para vengarse y que uno de los atacantes tenía una camiseta de Newell's Old Boys. Así fue que dos horas más tarde, poco antes de las 14, pasó por el mismo lugar una moto con dos hombres, uno de ellos armado. Para los investigadores eran los colombianos que regresaron buscando desquite. En ese momento Ezequiel Cantero llevaba puesta una camiseta rojinegra.
El tirador que iba como acompañante jaló el gatillo del revólver tres veces. Las dos primeras la bala no salió. El tercer plomo alcanzó al chico Cantero en la axila derecha. El proyectil le cruzó el cuerpo en diagonal, le perforó un pulmón y el corazón, y le salió por la zona inguinal izquierda. Un auto rojo lo sacó de la villa y lo dejó tirado en la vereda de la subcomisaría 21ª del barrio 7 de Septiembre. Poco se pudo hacer por su vida. Para homenajearlo, sus amigos y compañeros pintaron su nombre sobre el santuario a la Virgen de Itatí ubicado en uno de los extremos del cerco de alambre que bordea la casa de Ezequiel.
Violencia diaria. Al ser entrevistada por este diario Emilce, hermana de Ezequiel, dijo que "estas cosas en el barrio pasan seguido". La chica contó que su hermano cursaba el primer año en la Escuela Técnica 638 "Margarita Maza de Carles", de French al 700. Y que su mamá trabaja como empleada doméstica. Al momento del crimen, la mujer cumplía con otro de sus quehaceres: enseñaba catequesis en la Iglesia "Dios Padre", ubicada a pocas cuadras de su casa.
Emilce, en diálogo con La Capital, descartó de plano que su hermano hubiera participado del robo a los vendedores ambulantes y remarcó que el chico jamás había tenido problemas con la policía. En ese sentido, algunos testigos indicaron que al momento del robo Ezequiel no sólo no participó sino que andaba con el torso descubierto. Aunque luego del robo a los paqueteros, uno de los pibes del barrio le dio una camiseta de Newell's que el pibito se colocó. El acto que le siguió a esa escena fue la llegada de los dos hermanos colombianos sedientos de venganza, según fuentes de la pesquisa.
En ese marco Ezequiel recibió un disparo y en paralelo Miguel G., de 33 años, recibió puñaladas en la cabeza y el tórax. Emilce indicó que el ataque a ese hombre nada tenía que ver con la muerte de su hermano. "Quedó en medio de la balacera entre dos grupos", dijo la joven.
A partir de testimonios recolectados en la causa, el juez Javier Beltramone ordenó que se allanara la casa de Razzori al 3600 en la que residían los hermanos G.R. De allí los efectivos de la subcomisaría 21ª y de la Inspección 6ª Zona se llevaron a los acusado del crimen. Uno de los hermanos, que solía lucir pelo largo, ayer estaba rapado.
En la casa la policía incautó un revólver calibre 38 con cinco balas 9 milímetros, un Chevrolet Corsa y dos motos: una Kawasaki KMX con sus guarismos adulterados y una Yamaha FZ16 con pedido de secuestro por haber sido robada a mano armada el 20 de septiembre pasado en bajada Puccio y costanera, jurisdicción de la seccional 10ª.
En tanto, en una vivienda ubicada en los fondos de ese terreno fueron detenidos otros dos colombianos —Gustavo A.G., de 27 años, y Carlos F.A., de 36— quienes quedaron a disposición de la jueza Mónica Lamperti por encubrimiento de robo automotor.