Apresaron a "Angelito Negro" y a otras cuatro personas por el crimen de Pimpi
Están acusadas en forma preliminar de encubrimiento agravado y partícipes necesarias.. Un testigo cercano a Camino declaró ayer en forma espontánea y reactivó la investigación. Entre los sospechosos se encuentra el policía que lo habría citado al bar donde lo mataron.

Miércoles 24 de Marzo de 2010

La investigación por el crimen de Roberto Pimpi Camino, el ex jefe de la barra brava de Newell’s Old Boys ejecutado el pasado viernes de cinco balazos, tuvo ayer un brusco giro con la detención de cinco personas acusadas en forma preliminar por encubrimiento agravado y participación necesaria en el asesinato. Entre los arrestados se encuentran el sargento Alejandro Ismael Urquiza, apodado Angelito Negro, y uno de los propietarios del bar donde ocurrió el hecho. El resto son las dos mujeres que acompañaban a Pimpi al momento del crimen y la pareja del otro dueño del local, quien también fue buscado por los investigadores pero hasta el cierre de esta edición se encontraba prófugo y pesaba sobre él un pedido de captura judicial.

Entre las variadas hipótesis que manejan los investigadores para explicar el asesinato más resonante de los últimos tiempos en esta ciudad, ayer pareció tomar más fuerza la que describía una "venganza por razones económicas o por una abultada deuda" que al parecer era difícil de saldar en el mediano tiempo y que la víctima mantenía con alguien cuyo nombre o apodo ya circulaba entre las anotaciones de los pesquisas. En tanto, fuentes judiciales dejaron entrever anoche que creen tener prácticamente identificado al sicario de Camino y confiaban, a partir de las declaraciones de los detenidos, poder también llegar al instigador.

El abrupto viraje que tuvo la pesquisa se dio a partir de la declaración de un testigo al que apodarían Japo y que se presentó a declarar en forma espontánea ayer a la mañana en el juzgado de Instrucción Nº9 a cargo de Javier Beltramone. Si bien no trascendieron detalles de la exposición de ese hombre, vinculado estrechamente al círculo más íntimo de Pimpi, sus dichos habrían profundizado las sospechas que pesaban sobre las seis personas que ya habían declarado pocas horas después de ocurrido el crimen.

En esa oportunidad, los ahora apresados habían hablado bajo el estatus de declaración informativa, es decir con un rango intermedio entre la de un simple testigo y la de un imputado. Eso implicaba que había algún grado de sospecha sobre ellos. Lo cierto fue que entre el lunes y ayer, con los indicios que se incorporaron en la causa, Beltramone ordenó detenerlos y allanar sus domicilios.

Allanamientos.Los procedimientos ordenados por la Justicia se realizaron durante la tarde de ayer y estuvieron a cargo de efectivos de la Agrupación Unidades Especiales (AUE) de la Unidad de Regional II y de la delegación sur de la Dirección de Asuntos Internos, que se incorporó a la investigación ante la originaria presunción, ahora confirmada, de que hubiera personal uniformado implicado en el homicidio. Los hombres de ese organismo, que depende de la Secretaría de Seguridad Pública de la provincia y practicaron ocho allanamientos, fueron los encargado de detener a Angelito Negro Urquiza.

Este sargento, quien el año pasado fue parte de la comitiva designada por el actual jefe de policía de la provincia Osvaldo Toledo para ir a detener a Camino a la Capital Federal, admitió en sede judicial haber estado en el bar Ezeiza junto a Pimpi hasta media hora antes del asesinato y haberse enterado más tarde, y por la radio, de lo que había ocurrido. Ayer, Urquiza tuvo que entregar su arma reglamentaria y su teléfono celular, desde el cual presuntamente habría salido el llamado que convocó a Camino al bar donde lo mataron, para ser sometidos a pericias. Tras ello quedó bajo arresto e incomunicado.

Asuntos Internos también detuvo a Raúl Barrionuevo, un policía exonerado de la fuerza hace un par de décadas que figura como propietario del bar Ezeiza, de Servando Bayo al 1400, donde Pimpi estuvo las últimas cuatro o cinco horas de su vida. Al sospechoso lo hallaron ayer a la tarde en ese mismo lugar, según indicaron a este diario voceros allegados al caso.

La misma suerte corrieron las dos mujeres que acompañaban a Camino aquella madruga, cuyas identidades no fueron suministradas.

Por su parte, los efectivos de AUE arrestaron a Paola O., pareja del otro propietario del bar y apodado Toro. Este hombre, identificado como Orlando Daniel Gutiérrez, no pudo ser localizado por los investigadores y hasta anoche se encontraba prófugo.

De acuerdo a la escasa información que trascendió, el cerco de sospechas se amplió hacia otras dos personas, Diego T. y otro hombre conocido por el apodo Gordo Apio. Esos dos últimos implicados también eran buscados desde ayer a la tarde.

Desde el juzgado de Beltramone ayer no se brindaron datos precisos sobre el grado de imputación que pesaba sobre las cinco personas detenidas y los tres sospechosos que están siendo buscados, todo eso en virtud del estricto secreto de sumario que rige en esta etapa de la investigación. Lo único que trascendió es que los apresados hasta el momento se encuentran incomunicados y que podrían ser indagados entre jueves y viernes. La acusación preliminar que pesa sobre todos es la de encubrimiento agravado y participación necesaria en el asesinato de Camino. En principio se cree que alguno de ellos pudo haber alterado la escena del crimen.

Tampoco se supo ayer de fuentes judiciales la suerte corrida por J.S.M., detenido el lunes en una casa de Buenos Aires al 1100 donde se secuestraron electrodomésticos presuntamente robados de una casa de Granadero Baigorria que había sido alquilada tiempo atrás por Camino.

El crimen de Pimpi ocurrió el viernes pasado a las 4.55. El ex jefe de la barra leprosa se encontraba desde la medianoche en el bar Ezeiza, de Servando Bayo 1484, tras ser convocado para asistir a una reunión. Confiado de que iba a un sitio conocido y seguro, debido a sus presuntos vínculos con los dueños y sabedor de los policías que se hallarían ahí, Camino fue regalado (sin armas). En un momento dado se levantó de la mesa que comportía con otras personas para salir a la calle. Allí lo acribillaron con cinco tiros que le causaron una muerte casi instantánea.

La mujer

A pesar del estricto secreto que imperó ayer en el juzgado de Instrucción 9, trascendió que a la mañana declaró ante el juez Javier Beltramone la última pareja de Roberto Camino, Cristina Acosta. Nada se supo de lo que dijo la mujer, aunque allegados al entorno de Pimpi manifestaron que “no involucró a nadie en particular” con el homicidio.