Miércoles 29 de Mayo de 2013
25 de mayo de 2013, se abre una nueva esperanza, no sólo para los empleados de comercio sino para todos los trabajadores sin distinción gremial. Será que el mundo debe entender que sin justicia social las sociedades no pueden subsistir, que ha llegado el tiempo de la democratización sindical, que el empresario debe entender que sus derechos terminan cuando comienza el derecho de sus dependientes, y que el respeto mutuo es el único camino de la conciliación. Creo que debemos poner en práctica, primero la Patria, luego las organizaciones y por último el provecho personal, lo que implica que cada uno debe asumir la responsabilidad que tiene sobre el desarrollo económico equitativamente distribuido. Si tomamos la palabra de este Papa argentino en el Día del Trabajador, criticó la concepción economista de esta sociedad, se indignó contra el trabajo esclavo y con la práctica del pago injusto, no dar trabajo porque sólo miran los balances de las empresas y lo que se puede aprovechar. Si hacemos memoria, Luna Park, abril de 1987, Juan Pablo II interrogó a empresarios y con su simpatía y picardía les dijo, refiriéndose al problema: "¿Entienden lo que les estoy diciendo?". Pasado un tiempo alguien les consultó si lo habían entendido; no supieron qué responder, él les había hablado al corazón y éstos le contestaron con el bolsillo. Si reconocemos cómo dice este dirigente conductor de la Asociación de Empleados de Comercio, que sin trabajadores no hay comercio y que su fin, que en esta nueva etapa de concertación con el empresariado, vamos a lograr la economía que se apoya en dos factores para la producción, que son el capitalismo y el trabajo. Porque la actividad económica debe estar al servicio del hombre y que las ganancias no deben tener sólo el sentido de incremento de capital, sino que se debe compartir hacia un fin social, mejorando los salarios, apoyando la salud, la capacitación del trabajador. Estos postulados que se refieren al respeto de la Patria en la República Argentina, son un hito histórico en este aspecto, que va por las reivindicaciones sociales y por todos aquellos que hicieron la grandeza de esta Nación. Creo que estamos a tiempo de poder llegar a una posición privilegiada si aplicamos estos preceptos no sólo al provecho propio sino haciéndolo en conjunto y de esta forma llegaría el tiempo de lograr una auténtica paz social.
Emeterio Pastor