Aprender de los errores
Alguna vez leí que los jóvenes revolucionarios de los setenta no exhibieron luego arrepentimiento ni autocrítica por sus excesos. También leí que del Mayo Francés, como no se pudo conseguir lo imposible, se llegó a la deformación intelectual de inventarse entonces la realidad.

Sábado 04 de Julio de 2009

Alguna vez leí que los jóvenes revolucionarios de los setenta no exhibieron luego arrepentimiento ni autocrítica por sus excesos. También leí que del Mayo Francés, como no se pudo conseguir lo imposible, se llegó a la deformación intelectual de inventarse entonces la realidad. Que esa idea de que cortando las calles se abren cosas más importantes como las vías a algún otro lugar, se replicó a muchas actitudes políticas convirtiendo ya no sólo una ciudad en caos sino a un país en caos. El pensar que el otro no existe porque no es igual a mí, no piensa igual que yo, llevó al paradigma del "ninguneo". Pero todo ello pudo ser disculpado por el mundo a sus jóvenes por ser precisamente eso: jóvenes. Aunque a algunos no se les disculpó tanto, porque pagaron con su fracaso o con su vida su idealismo. Lo que no se entiende es que los otrora jóvenes no hayan aprendido de su historia y de la de sus contemporáneos. Quizás, entonces, haya que concluir en que la estrategia sea precisamente esa, que todos pensemos que no aprendieron de sus errores y busquen nueva indulgencia, inimputabilidad, nuestro hastío o quizás, peor aún, todo ello junto.

Liidia Giovannoni

lidiagiovannoni@gmail.com