Martes 25 de Agosto de 2009
Cuando parecía que nuestra mascota beagle llamada Simón se había perdido definitivamente, recibimos el generoso llamado de una familia que lo había encontrado y lo había cuidado como sólo saben hacerlo las personas hermosas de corazón. No sólo lo cuidaron, le dieron asilo, lo alimentaron, lo desparasitaron y le colocaron una pipeta antipulgas, sino que le dieron algo insuperable: amor. Y como el amor es generoso, cuando se enteraron que lo habíamos extraviado y que lo estábamos buscando nos llamaron comunicándonos que ellos lo tenían a pesar del cariño que le habían tomado sus hijos Coti y Lorenzo quienes lo habían bautizado "Felipe". No hay forma alguna de pagar lo que hizo esta familia por nosotros, que ni siquiera quisieron aceptar retribución alguna por todos los gastos que les había ocasionado el perrito. Nos dijeron que "hablaban de cariño". Gracias Fernando, Carina, Costanza y Lorenzo, sólo las personas de noble corazón son capaces de regalar tanto amor.
Jorge Maraver, maraver@arnet.com.ar