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Apareció el cuerpo de un empresario victoriense que murió ahogado

Buzos tácticos, embarcaciones, fuerzas de seguridad, familiares y amigos pasaron más de 200 horas intentando dar con los restos. Ricardo Chulengo Núñez se hundió hace diez días en un espejo de agua, pero el cadáver emergió recién ayer.  

Martes 11 de Junio de 2013

A diez días de una intensa búsqueda por parte de profesionales y de familiares y amigos, apareció finalmente el cuerpo sin vida del empresario turístico victoriense Ricardo Núñez (56), que emergió espontáneamente de las aguas del riacho cerca del lugar donde se había ahogado, frente al barrio náutico Solar de Victoria. Los restos serán sometidos a una autopsia para establecer las causas del deceso, ya que se sospecha que, además de un problema técnico en la lancha en que viajaba solo, el carismático Chulengo habría padecido alguna dolecia al momento del accidente.

El titular de la empresa Chulengo Zafaris, era un experimentado navegador, nadador y conocedor de las islas. "Un pez en el agua", como lo definían sus allegados. Se dice que aquel sábado 1º de junio habría ido a desayunar como lo hacía habitualmente en el céntrico Plaza Bar, y habría dicho que no se sentía bien, pero no le dio importancia. Cerca de las 11, partió hacia su casa en las islas.

Casualmente, cerca de esa hora el subprefecto local, Jesús Debailleux, iba en auto hacia Rosario por el enlace vial cuando a la altura del kilómetro 57, divisó una lancha que navegaba sola y en círculos, y alcanzó a divisar a un hombre que luchaba por mantenerse a flote.

De inmediato ordenó una patrulla, pero cuando llegó la víctima ya había desaparecido. Luego se confirmó que era Núñez, por la lancha, y la campera y su sombrero que flotaban en el lugar.

Desde ese mismo día nueve buzos tácticos de Rosario, Paraná y Buenos Aires y 10 embarcaciones rastrearon por más de 200 horas el espejo de aguas tranquilas de 14 metros de profundidad. Incluso, junto a familiares y allegados que también lo buscaban, los profesionales montaron un campamento fijo a orillas de esta olla que se formó a partir de las tareas de la firma Boskalis para la construcción del enlace vial Rosario-Victoria. De allí parte precisamente el canal de servicio paralelo a la traza en la jurisdicción entrerriana.

Inexplicable. Pese a que proliferaron en el pueblo todo tipo de hipótesis sobre qué pudo haber ocurrido, nadie se explica cómo un experto en el agua como Chulengo pudo ahogarse. Una de las versiones apunta a un supuesto cabo suelto enganchado en una hélice del motor, lo cual podría haber generado la caída al agua del empresario. En este sentido, se especula que podría haberse golpeado o herido.

Lo cierto es que no pudo sortear el inconveniente y su desaparición mantuvo en vilo a su familia y a los victorienses durante 9 días.

Fin de la búsqueda. Ayer cerca del mediodía apareció el cuerpo, en una orilla cercana al lugar donde se había hundido. Emergió por acción de la propia descomposición, irreconocible, aunque los familiares que estuvieron al momento del rescate lo identificaron sin dudar cuando vieron su ropa, calzado y su reloj.

Los restos fueron trasladados a la morgue oficial de la localidad entrerriana de Oro Verde, donde le practicarán la necropsia, según confirmó a La Capital el jefe de la policía local, Vicente Giménez.

"A pesar de tanta búsqueda, las energías invertidas y del muy buen trabajo profesional de rastreo, el cuerpo emergió en forma espontánea", concluyó el funcionario de la fuerza.

El turismo de la ciudad lo extrañará

Ricardo Núñez fue pionero, precursor y hacedor del turismo en Victoria, aún cuando no se vislumbraba un puente con Rosario, un casino, el hotel 5 estrellas, ni las termas. Era un guía isleño, con una flota gestada a lo largo de 25 años, coronada hace dos años con un catamarán. En la ciudad, se lo veía en su camioneta camuflada, con ropa de caza, y traje blanco en eventos relevantes. Sin embargo, no llevaba una vida opulenta. Fue titular de Turismo municipal, encabezó la Cámara local del rubro y siempre un actor comprometido con el carnaval. Carismático, dueño de un humor ácido, no pasaba inadvertido. Un lector reflejó en la web de La Capital:“Victoria ya no será la misma sin Chulengo”. Y tiene razón.

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