Aparece la superbacteria más resistente en unos calamares congelados

Jueves 19 de Junio de 2014

Un grupo de investigadores canadienses halló una bacteria resistente a los más potentes antibióticos —lo que se conoce como superbacterias, o bacterias multirresistentes—, en unos calamares congelados de una rotisería china en Saskatoon, al sur del país, que según su propietario provenían de Corea del Sur, tal como publicó el diario español El Confidencial en su página web.

Hasta ahora, tal como explicó Alvaro Pascual Hernández, catedrático de microbiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Sevilla, no era extraño encontrar bacterias multirresistentes en la comida cruda, pero nunca se había encontrado una resistente a los Carbapenem, el tipo de antibióticos más potentes, que constituyen hasta el momento la última resistencia con la que contamos para combatir a las bacterias más peligrosas.

La mayoría de estas superbacterias habían aparecido hasta ahora en centros sanitarios, donde la presión de los medicamentos es muy grande, y habían sido trasmitidas a la población por pacientes de los centros. El último de estos brotes, en 2011, mató a siete personas en EEUU. Pero el descubrimiento de la bacteria en una rotisería, tras un control rutinario, se ha hecho público en un informe del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos. Y ha encendido todas las alarmas.

Según explicó al Washington Post el autor del informe, Joseph Rubin, profesor de microbiología en la Universidad de Saskatchewa y miembro del equipo de investigadores que identificaron la bacteria, el descubrimiento de una superbacteria de este tipo en la comida implica que "el riesgo de exposición del público va más allá de los viajeros y la gente que ha sido hospitalizada. Significa que un segmento mucho más amplio de la población está en riesgo. Es algo que puedes traer a tu casa".

La bacteria encontrada en los calamares es un organismo muy común, Pseudomonas fluorescens, presente en el suelo y el agua, y no es peligrosa. De hecho, al cocinar los calamares habría muerto. Pero el organismo podría haber infectado a cualquier persona gracias a la contaminación cruzada, muy habitual si no tomamos las debidas precauciones al cocinar y olvidamos lavarnos las manos o limpiar la tabla de cortar; o si se hubieran consumido los calamares crudos, algo que no es tan raro.

La Pseudomonas fluorescens no puede hacer ningún daño a una persona sana, pero está presente en nuestra flora intestinal, por lo que puede trasmitir sus superpoderes a la microbiota.

Tal como explica Pascual, el hallazgo no es una amenaza directa de salud, pero sí la constatación de que "tenemos un problema muy serio de resistencia a los antibióticos". El problema no es la bacteria en sí, que no es patógena, sino la enzima que la hace resistente a nuestros más poderosos medicamentos, los Carbapenem, que constituyen la última línea de defensa contra los microbios.

La Pseudomonas fluorescens no puede hacernos ningún daño, pero está presente en nuestra flora intestinal, por lo que puede trasmitir sus superpoderes al resto de la microbiota y, eventualmente, a una bacteria patógena. Mientras estuviéramos sanos no ocurriría nada, pero en cualquier momento podríamos enfermarnos y descubrir que no funciona con nosotros ningún antibiótico.

Rubin y sus colegas se encontraron la bacteria después de comprar seis muestras de comida en la tienda de Saskatoon: dos paquetes de calamares, dos de ancas de rana y dos de pepinos de mar. Sólo un calamar estaba infectado.