Martes 14 de Octubre de 2014
Ha muerto un anciano. Estoy seguro que muchos alabaran su carrera, pero creo que pocos recordaran su acción, cuando con el senador Oraldo Britos, torcieron el brazo del omnipotente ministro de economía Domingo Cavallo, con el cambio de una pequeña frase, “El aporte de los últimos diez años” por “Los últimos diez años de aportes”. Este pequeño cambio, significó que centenares de miles de trabajadores con 30 años o más de aportes, cesanteados a partir de la nueva ley, no perdieran los mismos por no tener la edad necesaria para jubilarse. Que luego, el valor nominal de esos aportes se diluyera con la inflación impulsada por el poder político encargado de administrar el Estado, para incrementar la recaudación que les permitiera continuar con la estafa al ciudadano y la destrucción del país como sociedad en crecimiento. Este último compete a la moral y ética que esta camada de universitarios a los cuales los trabajadores, con nuestros aportes, les pagamos los estudios, “tengan” en el ejercicio de sus funciones como representantes políticos o administradores del Estado.
Julio R. Sánchez