Jueves 08 de Abril de 2010
Entre los casos de parricidio más estridentes en Rosario figura el que protagonizó Tulio Adorna, que el 4 de octubre de 2003 mató a su padre (también a su hermano) en la casa familiar de Funes. Fue declarado inimputable y le impusieron una medida de seguridad psiquiátrica. Se lo consideró recuperado y por ello el caso se archivó en 2008.
También fue impactante el caso de Carlos Rivero, de 40 años, un paciente psiquiátrico que cometió el macabro crimen de su padre, en Santiago al 4000, el 15 de enero de 2003. Lo mató de 50 puñaladas y golpes en el craneo, le seccionó los órganos genitales y se los introdujo en la boca. Luego volvió a la clínica donde estaba internado por orden judicial. Lo hallaron muerto a los siete días en Coronda.
El 8 de mayo de 2004 Pilar Reyero, de 54 años, mató a su padre de 80 con 55 puñaladas poniendo fin a una relación tormentosa, en Cuba 802, frente al complejo Village.