Ansés justa
A los 60 años y teniendo aportado más de 30, gracias a un proyecto de ley de este gobierno que luego fue promulgado me acogí a la pre-jubilación cobrando el 50% de los haberes normales.

Domingo 28 de Abril de 2013

A los 60 años y teniendo aportado más de 30, gracias a un proyecto de ley de este gobierno que luego fue promulgado me acogí a la pre-jubilación cobrando el 50% de los haberes normales. Luego de cinco años, sin absolutamente realizar ningún trámite, ni en Ansés, ni judicial, ni “amistoso”, automáticamente y al mes subsiguiente de mi último ingreso pasé a cobrar el total que me correspondía, igual que miles de personas que se acogieron a este régimen, único en el mundo. Este comentario es a los simples efectos de mencionar que en el gobierno y a través de Ansés se toman e implementan resoluciones, como tantas otras, para beneficio de la sociedad.

Bernardo Helman
DNI 6.053.208

El día después

Luego del aleccionador “18 A” la clase política toda enfrenta un verdadero desafío con final abierto. Gobierno y oposición. Es que lo gestado en la noche del 18 de abril, amén de haber reflejado un acto de madurez política por parte del pueblo argentino, pone virtualmente en un brete tanto al elenco gobernante como a la desdibujada oposición política. Existe una manifiesta crisis de representatividad, no sólo de los partidos políticos como institución republicana, sino de la dirigencia política en sí misma. Es una crisis institucional y dirigencial a la vez. Es profunda e intensa. El que no lo alcance a vislumbrar y comprender de este modo, se arriesga y expone a que este virtual tsunami popular se lo lleve puesto. Los actores sociales siguen siendo los mismos. El escenario, por el contrario, es diferente y con un guión más cargado, más intenso. Es un pueblo que se está haciendo oír, pero su clamor no es canalizado por ninguna fuerza política de la tibia oposición. Ningún partido político lo instó. Ningún dirigente lo fogoneó. El motor impulsor de esta tremenda queja es sólo el hastío generalizado. La bronca masticada en soledad que casi mágicamente encuentra compañía en las calles y que como un reguero de pólvora se desparrama a lo largo y a lo ancho de todo el país. Es pacífico. Por ahora este reclamo es pacífico y quiero que lo siga siendo, pero mi anhelo en ese sentido guarda un temor. El mismo que puede sentir cualquier ser humano ante las incontenibles fuerzas de la naturaleza. Esa hora negra no debe llegar. Todavía hay tiempo. Como pueblo no sólo necesitamos que nos escuchen, sino que los dirigentes obren en consecuencia. Que estén a la altura de los acontecimientos. Esto es grave. No es un chiste de mal gusto. Deben captar las necesidades que el pueblo grita y no mirar para otro lado. La indiferencia nos puede costar muy caro a todos. Si no cumplen con su función de dirigir no tendrán luego el derecho a queja alguna. Por favor, no nos roben la ilusión de vivir en un genuino estado de derecho y en paz. Como decía Sardou: “Qué cosa tan simple la política. De un lado, los que tienen todo, dinero, honores y cargos; del otro, los que nada poseen. Aquellos todo lo encuentran bien. Estos lo encuentran todo mal. A la derecha la digestión, a la izquierda el apetito”.

Jorge Yunes