Ansés sigue siendo Ansés
Anunciaron por la radio que la Ansés atiende normalmente, y allí me fui a las 11 de la mañana para escuchar que debo ir otro día a las 8 para conseguir número, ya que "en enero hay menos empleados trabajando".

Jueves 06 de Enero de 2011

Anunciaron por la radio que la Ansés atiende normalmente, y allí me fui a las 11 de la mañana para escuchar que debo ir otro día a las 8 para conseguir número, ya que "en enero hay menos empleados trabajando". Al día siguiente llegué a las 7.30 y después de hacer una cola de 15 minutos, el empleado que da los números no supo cómo resolver el caso --poder cobrar mi jubilación directamente en mi cuenta de ahorro del banco con el que opero--. "Andá al mostrador número 8, Juan te va a atender. Es el que más sabe de esto…", me aconsejó el empleado. Juan me atendió de muy mala gana, despotricando contra los "chicos de mesa de entrada porque no saben nada, cobran 5.000 pesos por mes y me mandan todo el laburo a mí. Vaya a sacar una fotocopia a su documento y vuelva". ¿Qué tal? Cuando vuelvo lo encuentro a Juan leyendo el diario, y tengo que esperar a que termine de leer un artículo para que me atienda nuevamente. Sin explicación, se levanta y con paso cansino vuelve al mostrador de entrada para retirar un nuevo turno para mí, que según veo, me demandará no menos de dos horas más de espera. Yo llegué 7.30 y la ignorancia del manejo de los trámites que tiene el personal no es problema mío. Pero por culpa de esta "ignorancia" perdí dos horas --en realidad, perdí la mañana entera--. No me pude quedar a esperar, y ahora tengo que volver una tercera vez. Quizás hubiera tenido que llamar a un superior y hacer la queja pertinente. Pero ya estoy más que cansada de quejarme, sufriendo la ineficiencia, la desidia y la falta de respeto para con el público en (casi) todas las instituciones públicas. Preferí volver otro día y no enfrentar una nueva discusión. Al final, nos ganan por cansancio.

Rita Zeinstejer