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Anita, un enigma para la política tradicional

Fue la sorpresa de las primarias. Asegura que no se identifica con el PRO, que se sintió "ninguneada" y que deberá hablar con Del Sel.

Miércoles 14 de Agosto de 2013

A los 36 años y sin ningún antecedente en la actividad política, Anita Martínez se constituyó en la única sorpresa de los comicios de octubre. Al tiempo que los curtidos dirigentes intentan desentrañar el jeroglífico que se esconde detrás de esta mujer que renunció a su actividad en los medios para intentar llegar al Concejo Municipal, ella sigue adelante con un discurso que —en algún punto— se emparenta dialécticamente con el de los pastores evangélicos o con los de la feligresía que hace profesión de fe: "Corazón, compromiso y servicio", son las tres palabras que más utiliza.

Martínez le ganó cómodamente la interna a Diego Giuliano, recogió votos en diversas geografías de la ciudad y se planta con seguridad a la hora de responder una pregunta sobre un futuro trabajo conjunto con Miguel Del Sel de cara al turno electoral de octubre: "Primero tenemos que conversar largo y tendido". La protagonista de esta historia no tiene problemas en admitir a LaCapital que no se siente identificada con el PRO —pese a que se referencia en esa estructura— y cuenta que se sintió "ninguneada" por los medios de comunicación.

—¿A qué atribuye semejante cantidad de votos siendo que se trataba de su debut en política?

—A muchos factores. Hicimos mucho trabajo en los territorios, escuchamos a los vecinos y no tuvimos un discurso armado. Me vieron como una ciudadana más, con ganas de laburar y ofreciendo compromiso. Tampoco fuimos a confrontar, aunque seamos oposición, queremos sumar, proponer y construir.

—¿Y qué sensación le produce haberle ganado con tanta amplitud a alguien como Giuliano, muy reconocido en la ciudad y con muchos años de presencia política?

—No me genera nada. Estaba en manos de la gente decidir cómo iba a quedar la lista definitiva, fueron los ciudadanos los que me dieron el voto de confianza, el que tomo con mucha responsabilidad. Me cuesta dimensionar que más de 43 mil personas me hayan puesto la cruz en la boleta. Con la gente de la Juventud PRO le dimos siempre para adelante, batallando y discutiendo con altura. Nosotros no teníamos trabajo previo.

—¿Y cómo es la mirada de la política tradicional hacia usted?

—Saben que tenemos ganas de trabajar y de estar a la altura de cualquiera. Yo no tuve ni tengo un mensaje de antipolítica. Dejé de lado todo lo que estaba haciendo en mi trabajo de televisión y radio y me puse a trabajar con todo. A mi me ningunearon por venir desde los medios de comunicación, yo no vengo a ocupar el lugar de nadie.

—¿Quién la ninguneó?

—En general, la sociedad, algunos medios de comunicación, colegas míos. Sentí que me ninguneaban, sí, pero nunca lo tomé mal, no me nutro de eso. Estoy orgullosa de ocupar este lugar. Venimos a rescatar una cadena de favores y de valores para estar al lado de los ciudadanos. Nuestra diferencia es que le hablamos a la gente con amor y con el corazón. Le pongo a la política sentimientos, aunque muchos me tilden de naïf.

—¿Cómo responde a quienes dicen que usted sacó esos votos sólo por ser una cara bonita?

—El que me conoce sabe cuáles son mis valores. No voy a perder el tiempo ni seré cómplice de la desidia de quienes hacen clientelismo o asistencialismo. Que cada uno piense lo que quiera. Soy una agradecida al envase que Dios me dio, que me abre muchas puertas. Pero al envase hay que nutrirlo. Es mentira que yo haya llegado aquí por el envase, nunca tomé ese envase para hacer campaña. Me siento una mujer digna, nunca tuve que hacer nada por izquierda ni entregar algo como contraprestación a mi trabajo. Es lo que me permite encabezar esta lista. Camino con la frente alta y no lo debo nada a nadie, ni siquiera un favor.

—Ahora deberá hacer campaña con Del Sel. ¿Qué opina de su nuevo compañero de ruta?

—Vamos a tener que hablar largo y tendido con Del Sel...

—¿por qué?

—Porque tenemos que ver cómo vamos a trabajar en la campaña. Nuestra lista tiene que ir para adelante pero poniendo por encima el respeto a los rosarinos.

—El Concejo es un ámbito en el que no hay lugar para el gran escenario de la política. Allí se trabaja sobre demandas terrenales: las zanjas, el alumbrado, el estado del transporte. ¿Está preparada para eso?

—En mi carrera ya hice todo lo que tenía que hacer en cuanto a exposición pública y mediática. Ya no me preocupa tener más o menos cámara, porque llegué a un lugar que me hace sentir plena, viva y útil. Quiero llevar el Concejo a la calle y estar al lado de los vecinos. No me imagino mi vida sin poder hacer útil para la gente. No tengo miedo a desaparecer de los medios.

—Estará compitiendo con tres "tanques" de la política: un ministro, Cappiello; un ex intendente, Cavallero, y un calificado concejal, Boasso. ¿Cuál es su objetivo electoral en octubre?

—Me tengo fe para ocupar una banca y para trabajar. Llegué hasta acá con mucha humildad y en silencio.

—¿Su pensamiento político, se identifica con el PRO?

—No. Me identifico con el trabajo que hacen Federico Angelini, Carlos Cardozo, Alejandra Vucasovich y los chicos de la Juventud PRO. Esta fuerza es muy pluralista, queremos poner la política al servicio del rosarino. Hay gente del peronismo federal, del radicalismo, hay independientes. Somos la opción que la gente necesita, porque tenemos un mensaje que llega al corazón.

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