Martes 27 de Octubre de 2009
La apertura del Vaticano para incorporar sacerdotes casados anglicanos fue definida por la Iglesia de Inglaterra como una "lucha por la conquista de las almas". Tras el anuncio, que será formalizado en la inminente publicación de la Constitución Apostólica, el ex arzobispo de Canterbury, Lord Carey, propuso a su sucesor Rowanm Williams que presente una protesta formal a Benedicto XVI por no haber consultado sobre su decisión.
La protesta sería presentada por el arzobispo el mes próximo al visitar al Papa.
El obispo John Hind, de Chichester, lanzó un mensaje claro a sus feligreses: "Serán felices de ser reordenados en la Iglesia Católica". Al contrario, el obispo John Broadhurst, de Fulham, reconoció que "el experimento anglicano ha finalizado" porque falló en crear un puente que superara las diferencias entre los religiosos gay y las mujeres ordenadas obispos. (DPA)