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Angel Mahler habla de "Mireya", su nuevo musical: "Fue un desafío llegar al tango"

Con 30 años de musicales sobre el lomo, la dupla de Pepe Cibrián Campoy y Angel Mahler, nunca antes había creado un espectáculo de tango como el que hoy se estrena en el Teatro Broadway.

Viernes 12 de Septiembre de 2014

"El tango siempre te espera". La frase se le atribuye a Aníbal Troilo, pero ya forma parte del aire. Con 30 años de musicales sobre el lomo, la dupla de Pepe Cibrián Campoy y Angel Mahler, nunca antes había creado un espectáculo de tango. "Las cosas llegan cuando tienen que llegar", dice Angel Mahler, autor de la música original de "Mireya", que se estrena hoy, a las 21.30, en el teatro Broadway (San Lorenzo 1223). En diálogo con Escenario, el pianista y compositor reveló que esta puesta es un homenaje a su padre, a quien perdió en pleno proceso creativo de esta obra. También llamado Angel, fue él quien le enseñó a amar el tango, pese a cierta reticencia hacia el género en las primeras escuchas. "Una cosa es saber qué es el tango y otra es vivirlo, porque ahí lo sentís y lo hacés tuyo. El tango es pasión", dijo Mahler, quien llegó a tiempo a la cita con el tango. Troilo tenía razón.

En la charla aflora el recuerdo de Susana Campos interpretando a Mireya en "Los muchachos de antes no usaban gomina" (1969), de Enrique Carreras, basada en la recordada versión homónima de Manuel Romero, de 1937, y con el protagónico de Mecha Ortiz. El tango cantado por Gardel, "Tiempos viejos" aparece imaginariamente como música de fondo, con una letra que es la pintura de una época: "¿Te acordás, hermano, qué tiempos aquellos?/ Eran todos hombres, más hombres los nuestros/No se conocía coca ni morfina/los muchachos de antes no usaban gomina". O la parte que cita a la protagonista de esta historia: "¿Te acordás, hermano, la rubia Mireya/que quité en lo de Hansen al guapo Rivera?/Casi me suicido una noche por ella, y hoy es una pobre mendiga harapienta/¿Te acordás hermano, lo linda que era?/Se formaba rueda pa' verla bailar/Cuando por la calle la veo tan vieja, doy vuelta la cara y me pongo a llorar". Un clásico de aquellos, tanto que es casi imposible leer esta letra sin cantarla de punta a punta.

—¿Por qué el tango y por qué tardaron tanto en decidirse a hacer un musical con música ciudadana?

—El tango vino solo, porque la historia de Mireya requiere de tango. Entonces cuando decidimos escribir sobre Mireya naturalmente pensé en un musical, porque no deja de ser un musical, pero con tangos originales. Y llega ahora y no antes porque creo que las cosas llegan cuando tienen que llegar, porque para poder entender el tango tuve que estar lo suficientemente maduro y abierto.

—¿A qué te referís puntualmente cuando decís «poder entender el tango»?

—A los procesos que hay que atravesar. Mirá, los jovencitos piensan que el tango es para viejos, hasta que se descubre que es una alternativa más de la música, y justo en esta historia en particular esa música es fantástica. Cuando los chicos descubren el tango se enamoran del género, fijate que en este elenco son todos chicos de entre 20 y 30 años, que hicieron el mismo proceso que hicimos Pepito (Cibrián Campoy) y yo, que es ir viendo si una cosa funciona o no y cómo se gestaba. Este musical se hizo con parejas de baile que aprendieron del tango, que no venían de la escuela del tango y todos aprendimos cómo sentir esto. Y ahí está lo rico, porque una cosa es saber qué es el tango y otra es vivirlo, porque ahí lo sentís y lo hacés tuyo. El tango es pasión, y tiene una cosa conmovedora cuando suena, es caliente, genera pasión.

—Venís de hacer "Drácula", "Otelo", "El retrato de Dorian Gray", entre tantos otros musicales, ¿te costó mucho pasar de esos clásicos literarios a una temática más arrabalera y cercana?

—Sí, pero ahí vienen las raíces y la historia de cada uno. En lo particular, a mi papá le encantaba la ópera y el tango, fijate que todos los cantantes de los musicales nuestros son líricos, porque me gusta la ópera. Es la influencia de mi viejo. A él (que también se llama Angel), le gustaba el tango y lo perdí hace dos años, en su momento no lo entendía mucho, no entendía por qué le gustaba tanto el tango, y ahora lo entiendo. Porque el tango, más allá de la música y su poesía, cuando lo empezás a vivir, tiene una connotación muy argentina. Ahora entiendo por qué nos identifica en el mundo y por qué es diferente, porque es diferente el ritmo, las acentuaciones, el baile es absolutamente original. Y no le damos el lugar a nivel nacional como debería ser: nuestro tango es como el jazz para los americanos.

—El primer musical de tango en treinta años de historia de la dupla con Cibrián se da, entonces, en pleno duelo de tu padre. ¿Te predispuso esa cuestión afectiva en las composiciones de "Mireya"?

—El me incentivaba mucho, me hacía escuchar tango, tengo toda su colección de discos, D?Arienzo, Pugliese, Troilo, y cuando me puse a escribir la música de "Mireya" escuché de nuevo los discos de mi papá, sí, seguramente algo tiene que ver. Tal vez sea alguna especie de homenaje, aunque no me quedaron cosas pendientes con él, le dije te quiero todas las veces que lo sentí, y mis viejos siempre me acompañaron, incluso mi mamá, que la perdí también muy cerca de la muerte de mi papá. Y bueno, llegó el tango, llegó "Mireya", es una historia fascinante y para los compositores necesitás una historia que te motive, que los personajes te hagan volar, que te hagan imaginar.

—¿El ADN de la obra es la búsqueda de la identidad, de ser uno mismo, y de seguir los ideales cueste lo que cueste?

—Sí, el destino está presente todo el tiempo. Mireya tiene que desacerse de un montón de cosas para llegar a ser quien es. Mirá, en la obra siempre ponés cosas tuyas, todos los autores lo hacen, es natural, y aquí está muy claro el hecho de que ella, siendo adolescente, conoce a un hombre que la enamora, y en verdad es un cafisho que la hace prostituirse, y la usa, y logra salir de todo eso, de la droga, y es una época así. Eso pasaba en el 1900, y es fuerte la historia de Mireya, hasta que ella puede salir de ahí, toma las riendas de su vida y la cambia, le quiere cambiar, pero el desenlace es dramático. Lo que hicimos para que tuviera esa cuota de musical, es que hay un amigo de la niñez, Miguel, que es como su hermano, y le da una cuota de humor, desdramatiza un poco, y la gente celebra eso de que situaciones tensas terminen en un tono de comedia, le da un aire muy divertido.

—¿Por qué decís que hay cosas tuyas en la historia?

—Yo vi hace 40 años la película de Mireya que protagonizaba Susana Campos, tenía 10, 12 años, y me encantó. Ahora la volví a ver, y vi el lugar que se le daba a la mujer, y quería cambiarlo. Sentí que quería salvar a esa mujer de ese mundo. Fijate que es algo que está muy metido en el ambiente artístico, en las vedetes, todas quieren hacer teatro y musicales, fijate Norma Pons, por suerte pudo hacer "La casa de Bernarda Alba" antes de su muerte porque siempre se quejaba de su rol de vedete en el pasado. ¿Por qué renegar? Es como si Gasalla quisiera ser Alcón. Y me parece que Mireya tiene eso, ella quería ser otra cosa, una artista, y lo busca todo el tiempo.

—¿No corrés riesgos de ganar al público tanguero y perder al espectador que los sigue hace tiempo?

—No, lo que pensamos, es que hace treinta años que venimos haciendo, entre comillas, lo mismo, y entonces nos pareció bien probar. Esto es un desafío para nosotros y de hecho salió bien, fijate que las críticas que recibimos de "Mireya" fueron muy buenas, a la gente le gustó que hiciéramos esto. Habíamos pensado en Juan Manuel de Rosas, en Manuel Belgrano, en Perón, y todos tenían connotaciones políticas. Queríamos algo argentino, y después elegimos esto, porque nos permitió otra cosa, y era hablar de otro mundo, de otros temas, como la droga, la prostitución, la búsqueda de la identidad, el destino.

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