Lunes 04 de Febrero de 2013
Quienes tienen entre 80 y 100 años se podría decir que pertenecen a la 4º edad. Son ancianos sin defensas y nadie quiere reconocer su existencia. Han perdido sus defensas naturales: caminar, ver, entender. Es necesario tener una estadística de los mayores de 80 años para darles respuestas a sus necesidades básicas y especiales. Estudiar cada caso por eruditos en la materia o centros que se dediquen a los ancianos de la 4º edad; fomentando que sean cuidados en su propio hogar, conservando su independencia y libertad y no ser desterrados a lugares desconocidos en el cual se sienten más indefensos y sufren un alargamiento de la agonía. Para ello deben tener los recursos necesarios para solventarse por sí mismos, como también por el Estado, el principal aportante para solucionar los padecimientos que sufre esta franja etarea. También creo necesario formar un centro de control para que día a día estudien los padecimientos físicos y mentales, que es un terreno que adeudan la medicina, la psicología y la sociología. No los han estudiado adecuadamente para darles respuesta. De acuerdo a estos estudios se deberían adecuar los medios que ellos necesiten para que puedan ejercer una mejor vida en su vejez, facilitándoles la lectura y la escritura, actividades manuales y deportivas, y principalmente el afecto de su familia. Si no hay una investigación seria que se aboque a la tarea de estudiar la problemática propia de la 4º edad, ellos seguirán sufriendo sus problemáticas y se prolongarán sus angustias.
Rubén Bertot
DNI 13.509.087