Lunes 12 de Julio de 2010
Una anciana de 87 años, residente de un geriátrico ubicado en Dorrego 701, se prendió fuego
accidentalmente en su cama el sábado a la 1.30. Desde terapia intensiva del Pami II, donde fue
internada tras el hecho, señalaron ayer por la tarde que su estado de salud era
“grave”, con quemaduras de tercer grado en el 70 por ciento del cuerpo. Desde la
institución que la aloja no descartaron presentar una demanda contra los familiares, quienes
supuestamente le habrían entregado a la mujer cigarrillos y encendedor a pesar de que los ancianos
tienen prohibido fumar en el lugar. La denuncia del incendio se radicó en la seccional 2ª y el caso
es tramitado en el Juzgado Correccional Nº 8.
La víctima es Amalia Lencina, quien ayer permanecía internada con
respirador en el centro asistencial de Olivé 1159. “Las quemaduras son de gravedad extrema:
tiene los miembros inferiores carbonizados. Por el momento la señora está estable y sin
complicaciones inmediatas, pero su estado es crítico”, explicó ayer el responsable de la
guardia de terapia, Ernesto Savoretti.
Prohibido fumar. “Guardería Dorrego” es un geriátrico mixto que aloja
a unas 130 personas. Funciona desde 1981 en la esquina de Dorrego y Santa Fe, a escasos metros de
la sede de Gobernación.
Ayer a la tarde, mientras varias mujeres miraban la final del Mundial de
fútbol en el hall de entrada, La Capital ingresó a la habitación donde horas antes se había quemado
la mujer y cuyas ventanas dan a calle Santa Fe. Si bien persistía el olor a goma espuma quemada, no
había huellas del incendio. De hecho, las otras tres residentes que comparten con Lencina el
cuarto, donde no abunda ningún lujo, estaban reposando. “Aquí estaba la cama”, dijo una
empleada señalando el centro de la habitación.
El administrador del geriátrico, Roberto Oldani, contó ayer el caso de
acuerdo a lo que le habían manifestado testigos. “Aparentemente la señora, que tiene
terminantemente prohibido fumar, prendió un cigarrillo a escondidas. No sé si tenía puesto algo de
nylon, pero lo cierto es que se quemó las piernas al encenderse las sábanas. Estamos evaluando
entablar una demanda porque, según datos que hemos chequeado, los familiares le habrían provisto de
cigarrillos y encendedor a esta señora”, dijo el directivo del lugar.
Según comentaron empleados del geriátrico y voceros policiales, el fuego
se propagó por la habitación pero fue extinguido por personal del propio geriátrico.
“Usamos los matafuegos”, aseguró una empleada. A lo que
luego el administrador agregó, como queriendo deslindar todo tipo de responsabilidad: “Además
funcionó la alarma de seguridad. Ni fue necesario que intercedieran los bomberos. Es un geriátrico
habilitado y cuenta con dispositivos de seguridad”.
Inseguros. El accidente parece una ironía si se tiene en cuenta que ayer mismo este diario publicó una nota que da cuenta de que los geriátricos están colmados como consecuencia de la inseguridad, entendida como los hechos de violencia —asaltos, golpes y hasta asesinatos— sufridos al menos por una decena de ancianos en lo que va del año. Tres casos tienen que ver con los crímenes de barrio Parque y el resto sucedió en distintos lugares de la ciudad. Las víctimas eran personas autoválidas que rondaban entre los 70 y 80 años.