Jueves 25 de Noviembre de 2010
La española Ana María Matute fue distinguida ayer con el premio Miguel de Cervantes 2010, considerado el principal galardón de las letras en castellano, anunció la ministra de Cultura, Angeles González Sinde.
Matute es la tercera mujer en ganar el Cervantes en sus 35 años de historia, tras la poetisa cubana Dulce María Loynaz (en 1992) y la ensayista española María Zambrano (1988).
Eterna candidata al Cervantes, Matute, de 85 años, fue reconocida por su magisterio como “escritora realista y con proyección a lo fantástico”, destacó el jurado.
“Soy feliz, inmensamente feliz”, resumió horas después de conocerse el fallo, lo que significa para ella la concesión del premio, dotado con 125.000 euros.
En esta edición, su nombre sonaba como favorito con mucha más fuerza que en ediciones anteriores. El año pasado fue el poeta mexicano José Emilio Pacheco el que se erigió ganador. Y según una regla no escrita, los ganadores latinoamericanos y españoles se van alternando cada año.
La excitación le pasó factura a la escritora barcelonesa, consciente de que los rumores tenían esta vez más consistencia. “Esta noche (por anteanoche) no he dormido. Tenía unos nervios que me moría”, dijo en la rueda de prensa ofrecida en Barcelona. Y cuando antes de anunciarlo oficialmente en Madrid, la ministra González Sinde, la llamó para comunicarle el fallo, ella no se lo creía.
González Sinde tras anunciar el fallo, destacó la labor docente de Matute y el hecho de que sus libros se hayan traducido a 23 idiomas.
Proyección. “Los méritos y valores de Ana María Matute son evidentes” para un premio que “reconoce una trayectoria completa”, dijo el académico Gregorio Salvador, presidente del jurado. El escritor Juan Marsé, otro de los integrantes y premio Cervantes él mismo, alabó las “cualidades” de su compañera de profesión. “La gran dimensión de su literatura es realista, y, al mismo tiempo, hay una gran proyección de lo fantástico”, manifestó.
El premio Cervantes lo concede el Ministerio de Cultura español desde 1975 con la intención de distinguir la figura de un escritor que haya contribuido al enriquecimiento del legado literario hispano con el conjunto de su obra. En esta edición optaban también a él los españoles Antonio Muñoz-Molina, Juan Goytisolo y Arturo Pérez-Reverte y el chileno Nicanor Parra, entre otros candidatos.
“Se ha discutido, se ha hablado de unos y de otros, pero el ambiente apuntaba claramente a Ana María Matute, fundamentalmente porque hay que procurar que la gente reciba a tiempo los premios que se merece”, dijo el presidente del jurado.
Matute recogerá el premio de manos del rey Juan Carlos el próximo 23 de abril en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, coincidiendo con el aniversario de la muerte de Miguel de Cervantes.
Nacida en Barcelona en 1925, Matute ha sido una escritora precoz. Con 17 años escribió su primera novela, “Pequeño teatro”, con la que en 1954 ganó el premio Planeta. Posteriormente publicó títulos como “Los hijos muertos”, la trilogía “Los mercaderes” o los recientes “Olvidado rey Gudú”, “Aranmanoth” y “Paraíso inhabitado”, además de numerosos relatos.
Su narrativa se enmarca en un realismo de prosa lírica y está signada por temas recurrentes como la infancia, la injusticia social, la incomunicación, la Guerra Civil española (1936-1939) y la posguerra.
Académica de la lengua, entre los galardones obtenidos a lo largo de su carrera literaria, dedicada también a la literatura infantil, se encuentran el premio Nacional de las Letras, el Nacional de Literatura, el Nadal y el Nacional de Literatura Infantil y Juvenil. Pero ella insistió ayer en Barcelona en algo que dicho en muchas ocasiones: “Uno no escribe para ganar premios”.
El jurado realizó seis votaciones antes de emitir el fallo y en la última se impuso Matute. Además de Salvador y Marsé, del jurado formaron parte, entre otros, el historiador del arte y académico nicaragüense Jorge Eduardo Arellano; el rector de la Universidad de Alcalá de Henares, Fernando Galván; y las escritoras Juana Salabert y Esther Tusquets. l (DPA y Reuters)