Amor por la patria
El amor por la patria es uno de los valores más perdidos en la actualidad de nuestro país. Quizás sea por las grandes dificultades que atravesamos como Nación.

Martes 07 de Octubre de 2014

El amor por la patria es uno de los valores más perdidos en la actualidad de nuestro país. Quizás sea por las grandes dificultades que atravesamos como Nación. ¿Podría ser también por la falta de compromiso de todos nosotros, los argentinos? En la historia sobran los ejemplos de autosuperación por parte de diferentes Estados. Por dar uno, podemos considerar el caso de Japón y su contraposición con la realidad argentina. El país oriental fue reducido a cenizas durante la Segunda Guerra Mundial más, como el mitológico ave Fénix, resurgió de éstas. Logró reforzar su economía y posicionarse como una gran potencia mundial en este ámbito. Sin embargo, todo eso no podría haber sido posible sin el compromiso de cada japonés que surgió del amor por su madre patria. En cambio, Argentina era, en el momento en que se independizó de España, un país con grandes riquezas; pero este enorme poder económico decayó por la corrupción de los funcionarios (la cual se debe a su falta de amor por la patria y su egoísmo) y, también, por los gastos en guerras internas, que se dieron al no existir el compromiso con la patria y buscar cada mandatario su propio bienestar. Así vemos cómo con dicho valor se supera cualquier adversidad y que, desde los principios de la Argentina, se ha ido olvidando. Otro asunto interesante es el de los funcionarios. Ellos deben ser quienes más apego sientan por la patria, pero en Argentina eso no existe. Los funcionarios sólo buscan su propio beneficio y así es como tenemos un vicepresidente y una extensa gama de funcionarios implicados y procesados en diversas causas judiciales. ¿Puede esto estar afectando el sentimiento de toda la población por su patria? No olvidemos que tanto Argentina como cualquier país solamente pudo lograr su independencia por el compromiso de grandes personas con su patria. Ejemplos en nuestra historia podrían ser José de San Martín, Manuel Belgrano, Martín Miguel de Güemes o Juana Azurduy. Pero en estos días, sus enseñanzas se han olvidado y su lucha parece haber sido en vano. Claramente, Argentina está siendo devastada por sus propios habitantes, por todos y cada uno de nosotros. ¿Cuándo dejaremos de preferir la producción extranjera a la local? Estamos así destrozando nuestra industria y nuestra economía. ¿Hasta cuándo vamos a desvalorizar nuestra moneda y optar por el potente dólar? Nosotros mismos forzamos su devaluación y, después, incluso nos quejamos de eso. Todo esto tiene sus fundamentos, pero únicamente si comenzamos a valorar lo nuestro lograremos salir adelante como Nación. El amor por la patria, prácticamente inexistente, es el único medio capaz de unirnos y lograr que la Argentina funcione adecuadamente y progrese. Apeguémonos a ese valor y démosle más importancia. Como Manuel Belgrano dijo una vez: “Me hierve la sangre al observar tanto obstáculo, tantas dificultades que se vencerían rápidamente si hubiera un poco de interés por la patria”.

Franco Pelusso / DNI 41.463.675 / franco.1.gm@gmail.com / Carlos Pellegrini, Santa Fe