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Amenazan a una familia y le roban plata, electrodomésticos y un auto

Cuatro ladrones armados sorprendieron a un hombre cuando guardaba el auto en la cochera de su casa en Pueblo Esther. Para conseguir su objetivo los maleantes dijeron que le iban a cortar un dedo al hombre y que se iban a llevar a uno de sus hijos.

Sábado 23 de Febrero de 2013

"Es una sensación muy fea la que se siente cuando amenazan con llevarte a un hijo de 11 años porque vos no tenés la plata que ellos te están pidiendo". Roxana no puede completar la frase, ahogada por la angustia que le provoca recordar lo que le sucedió a su familia el jueves a la noche en su casa del barrio General Motors, en Pueblo Esther. A la hora de la cena cuatro hombres armados aprovecharon que Gustavo, su marido, estacionaba el auto en el garaje y lo redujeron. A partir de ese momento la pareja y sus dos hijos, de 14 y 11 años, quedaron en manos de los ladrones media hora. Los delincuentes no sólo los amenazaron con llevarse a uno de los hijos sino que también le advirtieron al jefe de la familia que si no les daba el dinero le iban a cortar un dedo. Finalmente, se llevaron electrodomésticos, 5 mil pesos, 5 mil dólares y el auto de la familia.

Eran las 22.30 cuando Roxana tenía la cena lista y esperaba que Gustavo llegara con su hija. Escuchó el motor del auto y cómo su marido abría el portón del garaje. Unos segundos más tarde el hombre entró a la casa junto con su hija. Atrás de ellos iban dos maleantes que los apuntaban con armas de fuego. "A vos te batieron. Danos los 100 mil pesos que tenés y nos vamos". Con esas palabras arrancó el robo el líder de la gavilla delictiva.

"Cuando Gustavo entró a la casa venía acompañado y pensé que era algún vecino que había encontrado en el camino y al que había alcanzado hasta el barrio. Eso es muy común en el pueblo. Pero cuando les vi las caras me dí cuenta de que no eran vecinos", recordó Roxana desafiando el nudo de su garganta.

"No se cuánto duró todo. No sé si fueron 15 minutos o media hora. Lo que sí te puedo decir es que parecía que no se terminaba más. Tampoco sé de dónde sacaron que podíamos tener esa cantidad de dinero", relató la mujer.

Barrio tranquilo. Roxana y su familia viven en calle San Lorenzo entre Hipólito Yrigoyen e Italia, en el barrio General Motors de Pueblo Esther, a unos 20 kilómetros al sur de la ciudad de Rosario. El barrio, de casitas iguales, se inauguró hace unos 15 años y estaba pensado para que allí vivieran empleados de la automotriz estadounidense que por entonces se levantaba a la vera de la autopista a Buenos Aires. La mujer y los suyos ocupan una casa que está tres cuadras al sudoeste de la ruta 21 y a sólo una cuadra de la Comuna, en pleno casco urbano de la localidad. Una ubicación que podría referenciarse como céntrica para el pueblo de 5.500 vecinos.

La familia es de clase media trabajadora. Gustavo se desempeñó en General Motors hasta 2009 y hoy se gana la vida como mecánico en otra empresa de la zona. Roxana, por su parte, es maestra en la escuela primaria 149 "José Hernández", que está ubicada en Alberdi y la ruta 21, en la misma localidad.

El jueves a la noche Gustavo fue en su Chevrolet Classic a buscar a su hija a la casa de una amiga que está ubicada a tres cuadras de su vivienda. Aproximadamente a las 22.30 estaba de regreso y la cena estaba lista. La calle San Lorenzo al 1800, donde vive la familia, choca contra un campo de la Congregación del Verbo Encarnado, lo que a la vista da la sensación de ser una zona rural. Los vecinos comentaron que la iluminación allí es deficiente y también, que que a la hora en la que Gustavo regresó a su casa, por el lugar circulaba un auto color azul con desconocidos. "Esto fue un robo al voleo. Los tipos andaban dando vuelta por la zona, vieron a este hombre guardando el auto y aprovecharon", explicó una fuente policial allegada a la pesquisa en manos del juez de Instrucción Hernán Postma. La sensación que le quedó a la familia víctima del robo, fue otra.

Amenazas. "Ellos querían 100 mil pesos. Todo el tiempo daban vuelta sobre lo mismo. Nos dijeron de entrada: «Quedense tranquilos. Nosotros nos dedicamos a esto y no nos miren a la cara porque se va a poner peor». Tenían armas importantes y daba la sensación de que tenían silenciador", recordó Roxana. "Al principio nos tuvieron a todos juntos pero después nos separaron. A Gustavo le ataron las manos con el cable de un cargador de celular. A mí y a los dos chicos nos encerraron en el baño", explicó la mujer.

"Era terrible escuchar cómo lo amenazaban a Gustavo con cortarle un dedo de la mano para que dijera dónde estaba la plata. No creían que no teníamos ese dinero. «Nosotros no nos vamos a arriesgar por tan poca guita»", recordó la mujer que dijeron en un momento los ladrones. "Fue todo muy tenso. Nosotros escuchábamos lo que le hacían a Gustavo pero no lo podíamos ver. Mi hija después me contó que el tipo que nos estaba vigilando a nosotros le dijo: «Quedate tranquila que todo esto es un acting» (sugiriéndole que era una puesta en escena). Pero de eso nos enteramos después. Igual, a Gustavo le quedaron las marcas del cuchillo en los dedos", rememoró.

Pero hubo un momento donde el líder de la gavilla estimó que había que apretar. Entonces fue al baño donde estaba Roxana con sus hijos y lanzó una frase lacerante: "Bueno, me llevo a tu hija y después vos me das la guita". A los pocos segundos tomó del brazo al hijo de la pareja, de 11 años, y se lo llevó del baño. "Fue terrible. Pensé que se lo iban a llevar y no lo iba a ver nunca más. No sabía qué le podían hacer. Grité y lloré. Pero otro (de los ladrones) me dijo: «Callate la boca porque se va a poner peor». Perdí de vista a mi hijo y pensé que no lo iba a ver nunca más", recordó la mujer al borde del llanto.

En esas circunstancias el líder del grupo dio la orden. "«Entren el auto que vamos a cargar las cosas y nos vamos. Ustedes se quedan en el molde y si nos denuncian a la policía vamos a volver y la van a pasar mal»", relató Roxana. Y así los ladrones cargaron un televisor LCD, una computadora, una Play Station y otros electrodomésticos en el Chevrolet Classic y se fueron en el auto de la familia No sólo se llevaron el botín. Dejaron a las víctimas sumidas en la peor de las sensaciones: el miedo. El robo es investigado por efectivos de la subcomisaría 15ª.

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