Alumnos, colegios y educación
Desde hace tanto tiempo que maestros y profesores tienen otras cuasi obligaciones en los distintos lugares educativos, que nosotros, los padres, hemos perdido el perfil de quienes deben enseñar a nuestros...

Miércoles 20 de Noviembre de 2013

Desde hace tanto tiempo que maestros y profesores tienen otras cuasi obligaciones en los distintos lugares educativos, que nosotros, los padres, hemos perdido el perfil de quienes deben enseñar a nuestros hijos. Esto viene a colación de lo sucedido en el Politécnico en estos días donde un grupo de alumnos estuvieron tirando bombas de estruendo. Los directivos de la institución decidieron dejar libres a los culpables y deberán rendir todas sus materias al final del año lectivo. Veamos, si es una medida disciplinaria para que esto no vuelva a suceder, debería tenerse en cuenta que hoy es casi imposible, ya que el alumnado (chicos de distintas edades) convive a diario con la transgresión. Y digamos por supuesto que esto no es justificación alguna, pero al tomar medidas de este tipo se debería tener más cuidado sobre desde dónde y desde qué bases aparece la transgresión en la adolescencia. Nuestra sociedad ha cambiado en algunas cosas para bien y otras realmente para mal. Hoy los adolescentes viven reclamando contención y en muchos casos desde su hogar además de no lograrlo reciben la total despreocupación familiar. Convengamos que no estoy justificando que un grupo de alumnos arroje bombas de estruendo dentro de un colegio, pero convengamos que la responsabilidad de quienes están a cargo de las instituciones educativas deben estar en condiciones de apelar sobre qué condiciones se toman medidas disciplinarias como para dejar libres a éstos casi terminando el año. Se sabe también que en el transcurrir de la adolescencia se debe comenzar a tener responsabilidades y hacerse cargo de ellas, es por esto que se pueden buscar alternativas sobre cómo poner en cuadro a estos alumnos y lograr que los mismos vean que hay cosas que no se pueden hacer y que eso conlleva a un costo que de alguna manera se paga. Hago explícita mi visión sobre lo ocurrido en el Poli, a sabiendas de que siempre ha sido una institución donde durante toda su trayectoria educativa ha sabido enseñar con una apertura de cabeza para con su alumnado que siempre ha sido motivo de destacar, y esto lo digo ya que soy padre de un ex alumno y con mucho orgullo. Espero que los directivos piensen en cómo seguir adelante y salvaguardar el proyecto educativo institucional y el valor que tienen sus alumnos.

Guillermo V. Ferreyra