Jueves 27 de Junio de 2013
Quien haya compartido una sala de Redacción con Christian Viña seguro lo recordará. Apenas egresado de la escuela de periodismo, a sus 20 años era —como se los llama ahora a los futbolistas que sobresalen tempranamente— distinto. Por su particular estampa sacando pecho, por la velocidad que desplegaba ante la Olivetti y por sus conocimientos de política que le permitían prenderse en cualquier discusión con gente que lo doblara en edad.
Era un fanático. Agonizaba el régimen militar en 1982 y se conocía los antecedentes de cada uno de los integrantes de la Multipartidaria; debutaba el "primer" Concejo Municipal de 1983 y sabía la militancia previa de cada concejal consagrado. En el medio, supo anticipar el triunfo de Raúl Alfonsín ese año.
No le temblaba el pulso: al primer "ajuste" en el sueldo de los concejales (eran tiempos de inflación) clavó una columna: "Una dieta que engorda".
Luego le perdimos el rastro hasta que nos enteramos de su ingreso al seminario. Nos sorprendimos. Desde 2012 es sacerdote. Algo es seguro: no pasará desapercibido.