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Allocco: los trabajadores piden urgentes respuestas al Estado

Con una marcha que se cumplió ayer en Rosario desde la plaza 25 de Mayo hasta la sede de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Ansés), los trabajadores de la empresa...

Jueves 29 de Agosto de 2013

Con una marcha que se cumplió ayer en Rosario desde la plaza 25 de Mayo hasta la sede de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Ansés), los trabajadores de la empresa metalúrgica Allocco SA, de Villa Gobernador Gálvez, continuaban reclamando por el pago de las remuneraciones que se les adeudan y por la reapertura en firme de la empresa, la que podría iniciar un proceso de quiebra con la consiguiente pérdida de las fuentes de trabajo para unos 140 obreros y empleados.

En su marcha, los trabajadores de Allocco exigieron "una respuesta urgente por parte de cualquier nivel del Estado" ante un conflicto que ya lleva más de cuatro meses. La protesta de los trabajadores de esta metalúrgica de precisión que provee de máquinas, repuestos y servicios a las grandes plantas del complejo aceitero de la región cursa ya su cuarta semana en la calle .

Los empleados de Allocco se congregaron en la plaza 25 de Mayo para desde allí movilizarse a Sarmiento y Rioja. "Exigimos un urgente compromiso y respuesta por parte del Estado", señalaron algunos trabajadores, que agregaron que la situación de las familias llegó "a un punto insostenible".

Desconfianza. Los trabajadores tienen la posibilidad de terminar algunos trabajos e iniciar otros que encargados por los clientes habituales de la empresa.

Se trata de proveer de ciertos elementos a las aceiteras, lo que esto representaría ingresos importantes. Estos se podrían distribuir siguiendo un acuerdo firmado recientemente con la patronal ante Trabajo provincial, según el cual el 70 por ciento del importe de las ventas iría a manos de los trabajadores y el 30 por ciento sería para insumos y otras erogaciones.

No obstante los operarios y empleados muestran gran desconfianza en torno a los mecanismos, ya que consideran que nada garantiza que ante la llegada de esos fondos los dueños los tomen para sí con alguna argucia.

La posición de los trabajadores es desesperada. Desde la semana anterior, cuando se instalaron en un prolongado acampe frente a la sede del Ministerio de Trabajo provincial, en San Lorenzo y Ovidio Lagos, la situación de muchos se agravó notablemente "con compañeros que ya no tienen para darles comida a sus hijos", otros que fueron desalojados por no poder pagar en término sus alquileres y otros que, por falta de pago de los aportes patronales, ya no reciben servicios de sus respectivas obras sociales.

La empresa, tercera en importancia en el mundo en su rubro, conserva el nombre de sus fundadores, pero desde hace años fue vendida a una competidora belga que ocupa el primer lugar en ese selecto ranking y que luego se la habría vendido al empresario capitalino, Marcelo Markous. Desde el comienzo del conflicto, en los corrillos de trabajadores se explicó que es incomprensible que esa fábrica cierre en un momento tan próspero para ese rubro y se especuló con la sospecha de que todo constituiría una gran maniobra de vaciamiento que beneficiaría a la empresa belga, la que así se adueñaría de una importante porción del mercado hoy, pese a todo, en manos de la fábrica de la avenida Fillippini de Villa Gobernador Gálvez.

También se reforzaron ayer algunos rumores circulantes entre los trabajadores días atrás, referidos a una potencial cooperativización de la empresa a raíz de algún contacto con funcionarios del Ministerio de Industria de la Nación, presentes en Rosario por otras gestiones.

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