Alimentan la inseguridad
Preocupados por el violento accionar de asaltantes a mano armada, motochorros, agresores sexuales, desvalijadores de casas y departamentos –entre otros– algunos habíamos olvidado a los punguistas, quienes no ejercen violencia...

Domingo 29 de Agosto de 2010

Preocupados por el violento accionar de asaltantes a mano armada, motochorros, agresores sexuales, desvalijadores de casas y departamentos –entre otros– algunos habíamos olvidado a los punguistas, quienes no ejercen violencia sobre sus víctimas pero alimentan la inseguridad. Hoy son noticia: denuncia de complicidad entre ellos y policías en la Estación Terminal de Omnibus Mariano Moreno. El punguista –apocopado "punga"– actúa preferentemente en el interior de los medios de transporte de pasajeros y en lugares de gran afluencia de público, sustrayendo objetos contenidos en bolsillos, carteras y portafolios de las personas. "Punga de atrás" es cuando se coloca frente a la víctima, de espalda a ésta, y opera con ambas manos hacia atrás. "Punga de costado" es el hurto cometido desde un lado de la víctima, para lo cual el punguista oculta uno de sus brazos durante la operación. En la "punga de encuentro" el hurto se comete al pasar el punguista por delante de la víctima, en un encontronazo. Por eso también se la denomina "punga de pasada". "Lancero" es el que introduce sus dedos índice y medio en bolsillos ajenos para hurtar, es decir, "tira la lanza". Existen "escuelas" donde se enseña a punguear: los "alumnos" deben intentar sustraer objetos guardados en bolsillos de maniquíes que tienen colgando campanillas, y si éstas suenan significa que el arrebato ha sido descubierto. Los "profesores" también utilizan pintura en los bordes de los bolsillos de los maniquíes, de modo que si el alumno se mancha la mano durante la práctica, revela que tocó la indumentaria y que pudo ser advertido por la víctima. Conociendo las características de su accionar podremos mantenernos alertas y evitar ser víctimas de punguistas. También pueden ayudar carteles como el que lucía pegado sobre una columna en San Luis y Entre Ríos en diciembre pasado, alertando a los desprevenidos: "Tierra de nadie. Cuide su cartera. Pungas a la orden del día". Pero duran poco.

Carlos Alberto Parachú

LE 6.012.558