Domingo 06 de Junio de 2010
La burocracia de Pami los atrapa. Primero los papeles, fechas que nunca llegan y por último los viejos, los pobres viejos que quedan relegados y a merced del destino que dictamina cuando es la hora. Porque es tanta la burocracia y el tiempo que les lleva que se quedan sentados esperando la muerte. Y los familiares, que no sabemos de medicina, que no los vemos bien, pedimos que los tengan en cuenta, pedimos que los traten, que los internen, hacemos consultas particulares con quienes creemos que pueden ayudarnos según diagnósticos de médicos de cabecera que se equivocan, porque no conocen a sus pacientes, porque nos dicen que están bien, aún después de avisarles que cada vez están peor y llega la muerte y nos sentimos culpables por no haber pateado puertas, porque fuimos crédulos. Una familia queda sin su ser amado; para el Pami y su médico de cabecera un número más para la estadística. Pero para nosotros, nietos sin su abuela, un hombre sin su compañera de vida, hijos sin madre. Qué tristeza pensar que esto es lo que nos espera a todos, aún a ellos los del Pami. ¿Por qué no se darán cuenta que alguna vez llegarán a viejos?
Susana Habash, DNI 14.538.104
(Villa Gobernador Gálvez)