Jueves 14 de Julio de 2011
El notable incremento del parque automotor hace que en las horas pico muchas calles del microcentro colapsen, obligando a circular a paso de hombre. A este fenómeno debemos agregarle otro hecho altamente sensible, que es el del estacionamiento, escaso y muchas veces dificultoso en los momentos de mayor demanda. Pero a esta complicación vehicular debemos agregarle otro componente que conjuga ambos problemas, relacionados con el conflicto que se produce a la salida de los estacionamientos o cocheras. Es una realidad que resulta muy difícil poder salir de los mismos en las horas pico si no se cuenta con la buena voluntad de los conductores que vienen transitando por las calles atestadas de tránsito. Y hablar de poder salir de un estacionamiento o cochera no sólo tiene que ver con las maniobras a las que están obligados a realizar los automovilistas, sino que lo que más les complica es que mientras tienen que esperar que por compasión les cedan el paso, involuntariamente están obstruyendo la circulación de los peatones, que muchas veces presurosos, distraídos o concentrados en sus preocupaciones, cruzan delante de los autos que han quedado atascados sobre las veredas, mientras esperan poder contar con el compasivo gesto de que han sido favorecidos para salir. Si bien para el peatón este no sea un problema crucial ya que no lo afecta para nada, en todo caso será un trámite angustioso para el automovilista, pero no por ello insignificante. En virtud de ello y a modo de colaboración para que disfrutemos de una convivencia saludable y contribuir a un mejor ordenamiento del tránsito, deberíamos asumir, como si se tratara de una de las tantas disposiciones sobre conducción, que desconozco si ya existe, de que en primer lugar sea imprescindible dar prioridad a quienes salen de estacionamientos o cocheras, y en segundo lugar, que cuando fuesen varios los vehículos que deban salir, se ceda el paso en forma alternativa, uno que salga y otro que pase. Una solución simple y sencilla, que de cumplirse, dará fluidez a la circulación, contribuirá a disminuir la tensión que produce transitar y salir de estacionamientos por el microcentro, y lo más importante que de cumplirse, se reducirá la angustia de los conductores que deban salir de las cocheras. También quitará la preocupación de tener que esperar el ansiado gesto solidario sin afectar el paso de los peatones y, por sobre todo, que se pueda preservarse el buen estado de ánimo, que no es poca cosa.
Enrique M. Lingua,
enriquelingua@gmail.com