Sábado 29 de Agosto de 2009
Dice Serrat: "...Entre estos tipos y yo hay algo personal". En mi caso, estos tipos son los políticos argentinos contemporáneos. Jamás en mi vida he escuchado la sarta de estupideces que se dicen delatando pobreza intelectual, falta de conocimientos y un egoísmo que está en las antípodas de las responsabilidades que les corresponde. Sean del bando oficial o del conjunto opositor no se les puede creer nada. Les interesa más cualquier elección futura para asegurarse la jugosa jubilación que resolver ya temas acuciantes y de larga data: la vida (o mejor la muerte) de miles de jubilados, planificar acciones conjuntas para evitar la inseguridad, publicar las reales cifras de los indicadores fundamentales de una Nación: pobreza, desocupación, mortalidad, costo de vida, educación, deudas contraídas, desinterés de la inversión, fuga de capitales nacionales. Durante largo tiempo creí en su idealismo y su interés por la patria. Pero su accionar transformó mi ingenuidad en un sentimiento de animadversión. ¿Ignoran acaso que al colectivo popular no se lo puede engañar más? ¿Por qué no hacen caso al mandato de las últimas elecciones? Estos políticos surgen desde el deporte, el escenario, la dirección de una comuna, desde grupos con ideologías agresivas y prepotentes, desde el éxito empresarial. ¿Dónde está la vena política, los conocimientos y proyectos que necesitamos, el carisma para transmitir su patriotismo sincero y honesto? No conozco ningún caso todavía. Las listas que se constituyen son por amiguismo, tareas de comité, relaciones familiares, aportes monetarios recibidos en campaña, etcétera. ¿Por qué los políticos nacionales no invierten parte de lo que ganan haciendo retiros espirituales e instropecciones de su actuación y se deciden a actuar en nombre de un pueblo que los votó solamente porque los consideró menos malos que otros?
Rubén M. Baremberg,
DNI 6.012.531