Algo más que un vasito descartable
En estos días debí pasar por la difícil experiencia de tener que practicarle a mi hija (de 4 años) una intervención con anestesia general, en el prestigioso instituto del Grupo Gamma.

Martes 19 de Agosto de 2014

En estos días debí pasar por la difícil experiencia de tener que practicarle a mi hija (de 4 años) una intervención con anestesia general, en el prestigioso instituto del Grupo Gamma. No pocos fueron los infortunios vividos que motivan esta reflexión: sólo quienes sean padres comprenderán la angustiosa vigilia que se palpita en momentos como esos. Así me encontraba yo cuando, el día previo al estudio y mientras esperaba pacientemente junto a mi hija ser atendidas por la anestesista que, según me habían informado, sería quien intervendría y debía previamente chequear su estado de salud, observé a un señor, muy elegantemente vestido y con aires de directivo del instituto, quien al advertir que sobre el pasamanos de la escalera por donde pasaba había un vasito descartable, lo tomó con la punta de sus dedos y lo trasladó hasta un cesto de residuos, acompañando su gesto con otro de acérrima reprobación. Quedó grabada su imagen en mi retina. No me dio tiempo a explicarle que ese vasito había sido transitoriamente dejado allí por mi hija mientras trataba de entretenerse durante las dos largas horas que debimos esperar para ser atendidas por la anestesista. Que grande fue mi desazón cuando finalmente, al ser recibidas por la médica anestesista, ésta me informó que no sería ella quien intervendría, aunque sí me dijo que si mi nena tenía mocos no se realizaría el estudio por ser altamente riesgosa la anestesia. Ese mismo día previo al estudio recibimos un llamado del instituto informándonos que el turno se había reprogramado para las 7 en lugar de las 8.40, originariamente previsto, ya que la anestesista que intervendría debía liberarse a las 8.30 por una urgencia. Responsablemente nos presentamos a la hora solicitada pero debimos aguardar una hora y media porque la anestesista “había tenido un inconveniente”. Esta pofesional jamás chequeó el estado de salud de mi hija previo a comenzar el procedimiento de sedación, y cuando la enfermera nos la entregó, una vez realizado el estudio, le pregunté si la tos que tenía mi hija en ese momento se debía a la anestesia, recibiendo como respuesta: “Es que esta nena tenía mocos, mamá”. Estamos a la buena de Dios, como quien dice. El señor del vasito descartable no me dio tiempo a explicarle, pero ahora se lo hago saber. El instituto que preside tiene mucho por mejorar. Muchísimo más que evitar la presencia de vasitos descartables en el lugar inapropiado.

Vanesa Druetta / DNI 23.189.936