Viernes 31 de Octubre de 2008
Es terriblemente común lo que voy a contar, pero estoy indignada. El pasado sábado 25 de octubre trabajé de moza en el restaurante Plaza Jewell; para el que no lo conoce es un lugar con prácticamente cuatro comedores amplios, muy amplios. Ahí trabajan por lo menos quince personas, todas en negro y a un ritmo imparable. Justamente, no paran de facturar. Además de bancarme a 200 personas en su mundo fuera de la realidad cotidiana que vive la mayoría y 50 mujeres de bastante edad basureándote para tomar su té en hebras a las cinco en punto; además de que los dueños te observen todo el tiempo por temor a que les robes algún vuelto; además de hacerte revolver un tacho de basura de un metro cincuenta para rescatar los sobres llenos de azúcar; además de que te paguen seis pesos la hora; también me tuve que bancar estar dos horas encerrada en un sótano con otras diez o doce personas por la llegada inesperada de inspectores. Me sentí un excremento y después de nueve horas horribles llegué a casa y pensé que por ahí, entre todos, con un poco de valentía tenemos que denunciar a esta gente, que con sólo un poco podría hacer las cosas mucho mejor de lo que las hace, sólo un poco. Y ya que está, aprovecho para decirles a Liliana, Emanuel y Cecilia, que son los dueños de la concesión del lugar, que me disculpen por no haber ido el domingo, pero realmente la pasé muy mal.
Carolina Lesce,
DNI 32.651.450
carolinalesce@hotmail.com