Jueves 26 de Noviembre de 2015
Es evidente que ya no saben como salir del atolladero. Me refiero a las autoridades municipales en general y a los ediles en particular. Porque cada vez que quieren regular de algún modo las actividades nocturnas en la ciudad se encuentran, me imagino, con un cúmulo de presiones, en general, de los empresarios nucleados en las diferentes cámaras de gastronómicos y hoteleros. Para eso van modificando parcialmente las ordenanzas como queriendo mejorar la calidad de vida de los directamente afectados por los ruidos que estas actividades provocan, cuando en realidad les van creando nuevas posibilidades de molestar a quienes debemos aguantarlos. Una de estas maneras es ir creando nuevos usos: bares temáticos que les llaman, y otras lindeces por el estilo que abren posibilidades de poner música en locales que no están adaptados para ello. Y siguen procediendo, como siempre, al margen de la legalidad. Por eso, con la inminente llegada del verano, alguien se propuso usufructuar nuestro común deseo de refrescarnos con una cerveza y se han creado los "patios cerveceros". Que en realidad son locales al aire libre, bastante extensos, donde se puedan amontonar muchas personas que hagan el escándalo que quieran hasta la hora que les de la gana. Uno de esos dicen que van a instalar en la esquina noreste de Pichincha y Brown. Digo parece porque aunque ya están trabajando en su instalación no hay ningún cartel de obra reglamentario que nos pueda guiar. Ni lo hubo cuando demolieron una vivienda de estado precario que se levantaba en parte del predio y que provocó una estampida de ratones para deleite de los vecinos.
Actualmente siguen trabajando despacio y sin pausa tras los carteles y a puerta cerrada para que, si los inspectores municipales por alguna sinrazón llegan de casualidad a pasar, puedan escudarse en que están preparando el lugar. Y cuando inauguren será demasiado tarde para hacer oír la queja porque "cómo van a cerrar algo que tanto le costó a los propietarios y tanto le gusta a los jóvenes". Pito catalán para aquellos que seguimos siendo tan burros como para creer que se deben respetar y hacer que se respeten los derechos de los ciudadanos. Pero, está bien, me entrego y ruego de manera ferviente ante los señores ediles y funcionarios municipales quieran pasar por la esquina mencionada para ver que no miento, y luego nos digan qué hacemos para no tener otra fuente ruidosa más en nuestro castigado vecindario. Como profesional, sé que cuando quieren y les interesa, los inspectores están.
DNI 6.045.443