Algo huele mal en el país
El grado de paroxismo al que ha llegado la confrontación política y social de este país no sólo es degradante a los ojos del mundo, más grave aún y peligroso lo es para la estabilidad democrática.

Domingo 22 de Noviembre de 2009

El grado de paroxismo al que ha llegado la confrontación política y social de este país no sólo es degradante a los ojos del mundo, más grave aún y peligroso lo es para la estabilidad democrática. Hasta qué punto no debería considerarse traición a la Patria el vulnerar preceptos constitucionales de parte de quienes demandan a través de personales epístolas la intervención de embajadas extranjeras en la problemática interna de la Nación. La ausencia de un debate serio por parte de los sectores en pugna fue ocupada por personajes famosos de la farándula cuya solvencia a la hora de aportar ideas es tan nula como su nivel de cultura general y mucho menos de política en particular. En otros tiempos, esta situación hubiese sido excusa para la interrupción de facto del proceso institucional. El clima es de tal perturbación que millones de ciudadanos obviamente rechazamos este comportamiento propio del descrédito en la que han caído los partidos políticos de la oposición y sus referentes. Nada lo justifica. Ni estamos tan bien para festejarlo, ni tan mal para suicidarnos. Los medios debieran llamarse a la serenidad, ya que sin dudas son responsables directos de formar opinión en la sociedad. Cada tema coyuntural derivado de la realidad objetiva se instala en forma permanente cuantificándolo hasta conseguir, no sabemos con qué intención, la paranoia colectiva. Es hora de tranquilizar los ánimos porque nadie tiene la fórmula mágica para solucionar los problemas que ya no son exclusivos de los argentinos. Proponer y no impugnar sin fundamentos debe ser definitivamente la premisa de aquellos a quienes delegamos la facultad de representarnos. Y los conciudadanos, que aprendan por fin a utilizar cabalmente el derecho de expresarse y juzgar no dejándose inducir por voces ajenas a su sentir.

Oscar Mario Ventura,

LE 6.016.559