Algo huele mal en el Abasto
Soy un vecino del barrio del Abasto, un barrio privilegiado si los hay en esta ciudad. Más precisamente vivo en calle Presidente Roca al 2400, y al igual que todas las personas que habitamos en la cuadra nos vemos afectados por el cierre y abandono del edificio en donde funcionaba el Hospital Ferroviario, ocurrido a mediados del 2006.

Sábado 10 de Enero de 2009

Soy un vecino del barrio del Abasto, un barrio privilegiado si los hay en esta ciudad. Más precisamente vivo en calle Presidente Roca al 2400, y al igual que todas las personas que habitamos en la cuadra nos vemos afectados por el cierre y abandono del edificio en donde funcionaba el Hospital Ferroviario, ocurrido a mediados del 2006. Sucede que desde entonces, el ex nosocomio ha sido adquirido por empresarios de nuestra ciudad, y hasta el día de la fecha nadie, absolutamente nadie, se ha ocupado de la limpieza del lugar. Nos preocupa la cantidad de murciélagos que anidan en el inmueble y el insoportable y repugnante hedor que emana del mismo durante las 24 horas del día. Ni hablar del daño que esto ocasiona a los comerciantes e instituciones de la cuadra, ya que en la misma se encuentra un almacén, un bar, un kiosko, además del comedor comunitario de Caritas, un kiosko de diarios y revistas, el prestigioso Instituto Cepec y dos muy reconocidos estudios jurídicos de la ciudad. A los pocos meses de haberse producido el cierre definitivo del ex hospital, en una oportunidad varios vecinos junto a ex empleados entramos al edificio ya abandonado y, además de miles de murciélagos, también encontramos ratas, palomas por todo el lugar con sus respectivos nidos y crías, decenas de gatos muertos y pilas de excremento de casi medio metro de altura. De más está decir que esto sólo fue al subir al primer piso, con lo cual dimos por terminado el recorrido, pues el olor ya era insoportable. Además, como si la inseguridad que sufrimos no fuera poca, parece ser que grupos de menores alcoholizados tienen como punto de reunión nocturna el kiosko de diarios y revistas de la cuadra, al cual lo usan de baño público. Estos mismos chicos se divierten "bombardendo" a piedrazos los vidrios del ex hospital, haciendo destrozos varios y pintando con aerosol la fachada de las casas de los vecinos. Por lo tanto, los nuevos dueños del edificio contrataron vigiladores privados. Nosotros como vecinos hemos hechos las correspondientes denuncias, pero parece ser que a nuestras autoridades no les preocupa mucho nuestro problema. Tal vez, están debatiendo si nos aumentan los impuestos o vaya a saber uno qué. Esperemos que este año que se inicia traiga la solución necesaria.

Fabián Vasquez fabianvasquez1977@yahoo.com.ar