Lunes 23 de Marzo de 2009
Algo parece estar moviéndose dentro de la policía santafesina. Aún no está claro si eso llevará a cambios de fondo o de formas. Pero en los últimos días han salido a la luz, y con fuerza, denuncias realizadas por hombres de la misma institución que no hacen otra cosa que poner de relieve situaciones irregulares que ocurren desde hace muchos años. Oportunamente, esos hechos fueron revelados pero las investigaciones que se hicieron no depararon mayores sorpresas y todo siguió igual. Cajas negras, connivencia con el narcotráfico, desvío de fondos destinados a combustible o reparación de vehículos, son sólo algunos de los ítems que han retomado estado público en el último mes.
El relanzamiento de esta andanada de denuncias se produjo el 24 de febrero último cuando el oficial Juan José Raffo expresó con lujo de detalles cómo funciona la caja negra en la Unidad Regional II de policía. Su denuncia, en un primer momento, fue desestimada por las autoridades ya que provenía de un hombre en situación de disponibilidad y procesado en una causa por el robo de una puerta. Sin embargo, con el pasar de los días, la presentación fue tomada con más seriedad y la Justicia (que parece manejar tiempos muy diferentes a los que la sociedad exige) recién dispuso allanar las oficinas y las viviendas de los altos jefes involucrados en el hecho cuatro semanas después, tiempo suficiente para que las pruebas (de haberlas) desaparezcan.
Drogas y mecánicos. Una semana más tarde, el comisario Claudio Lentini (ex jefe de la seccional 26ª de Villa Gobernador Gálvez), ratificó públicamente su denuncia sobre la presunta connivencia de algunos jefes de la fuerza con vendedores de drogas afincados en la vecina ciudad. Coincidentemente, tres días después, agentes de la ex Drogas Peligrosas desbarataron una cocina donde se transformaba pasta base en cocaína para consumo y que funcionaba a sólo 100 metros de la mencionada comisaría. En cinco allanamientos fueron detenidas cuatro personas, entre ellas un reconocido traficante.
Finalmente, ayer se conoció que en los talleres de la Unidad Regional I se reparaban vehículos particulares con partidas económicas y materiales destinados a mantener los patrulleros. La denuncia trascendió mediante un blog (ver aparte) y recuerda a otra similar vinculada al desvío de combustible destinado a los móviles de la fuerza hacia los autos de algunos jefes de la repartición. Casualmente, el actual responsable del taller es un comisario que había sido separado de su puesto en 2005 al ser considerado responsable de ese desvío de nafta.
Sólo un anuncio. En este marco, hace un mes el gobierno santafesino respondió a la denuncia de Raffo con el anuncio de la creación de una Secretaría de Control de las Fuerzas de Seguridad. El organismo iba a estar a cargo de un civil y operaría como una intervención sobre Asuntos Internos, la repartición integrada por policías para investigar a sus propios pares.
Pero, pasó el tiempo y la gestión socialista no encuentra al hombre indicado para conducir la flamante Secretaría. Entonces, como siempre, la policía parece estar fuera de control.