Viernes 11 de Junio de 2010
Hace pocos días hemos recordado el bicentenario de la Revolución de Mayo. Fantásticos espectáculos y mucha gente disfrutándolos en paz. Y así, superado el festejo, reiniciamos nuestra vida cotidiana. Tenemos la sensación de que algo cambió y hasta nos sentimos mejor anímicamente. Pero la novedad es más importante: hace más de dos semanas que la presidenta ha dejado de maltratarnos desde el atril y no es tema menor. Seguramente el número de pobres sigue aumentando y los ricos se alejan cada vez más de ellos pero por lo menos no debemos escuchar que la culpa es nuestra y que el gobierno trabaja para mejorarnos. Perdón, olvidaba el aviso de que ahora tendremos un submarino nuclear. A veces el silencio también es salud.
Andrés Torel