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Alfredo Casero: "Yo ya estoy hinchado de que no exista la verdad"

Hacerle una nota a Casero es toparse con una sensación ambigua. Por un lado placentera, porque el entrevistado en cuestión habla hasta por los codos; y por otro lado con un poco...

Viernes 13 de Diciembre de 2013

Hacerle una nota a Casero es toparse con una sensación ambigua. Por un lado placentera, porque el entrevistado en cuestión habla hasta por los codos; y por otro lado con un poco de frustración, porque su verborragia hace que el periodista tenga poco espacio para todas las preguntas que pensaba hacer.

De todos modos, esta rocola interminable que es Alfredo Casero es un personaje disfrutable. Porque es distendido, tiene inteligencia y sentido del humor, porque se anima a pensar en voz alta en medio de la nota y no le importa si se contradice. Porque se anima a hablar del gobierno, de su oficio como humorista, de la muerte de Ricardo Fort, del salvajismo de los medios, de Facundo Arana y de las coincidencias con su personaje Marcos Labrapoulos.

La nota se realiza telefónicamente el miércoles pasado a las 18.30, en momentos en que Rosario estaba en vilo por el conflicto policial, y la televisión se dividía entre las imágenes de la cantidad de muertes en algunas de las 16 provincias por la revuelta policial y el festejo oficial por los 30 años de democracia.

Casero no ocultó su malestar por esta situación. El actor y músico, que llega a la ciudad hoy, a las 22, para presentar en el teatro Broadway (San Lorenzo 1223) su espectáculo "Ojo que llega Casero" aseguró que nunca hizo política arriba de un escenario, aunque en medio del reportaje con este diario se le ocurre que le dará un tono más realista a su humor surrealista.

—¿Se puede hacer humor en este contexto?

—El humor lo único que hace es sacarte de la realidad un rato. Yo tengo que tratar de que no entren las cosas feas al lugar en donde la gente está feliz, que la gente tenga llave para ir a un lugar donde se pueda separar de la realidad, eso sería buenísimo, no sé si uno lo logra, pero el humor siempre está ahí. Entonces yo, en esta instancia, no puedo decir no voy a ir a Rosario, porque aunque caigan soretes de punta yo voy a estar ahí, porque Rosario es Rosario y voy a ir a hacer lo mío.

—Entonces, en tu show...

—(Interrumpe) Oia, no lo había pensado, yo tengo que moverme a pesar de todo, eh, me doy cuenta, me muevo con el corazón, me voy moviendo a medida que voy aprendiendo también, vos me preguntás si se puede hacer humor, y mirá, yo creo que el hecho de que en este momento haya un festejo en el que está cantando Teresa Parodi (se refiere a los actos del 30º aniversario de la democracia en casa de gobierno) me parece una cosa de una disociación mental tan importante, una esquizofrenia. Entonces se puede hacer humor, no sé si es el momento, ¿vos sabés que me hacés pensar?

—De todos modos tu humor siempre fue paralelo a la realidad, siempre trabajaste en otra cosa, atípica, bizarra, digamos.

—O surrealista, estos son momentos surrealistas, si fuera por mí, a ver, hacer todo este movimiento, temiendo... ¿vos te creés que esto no influye en la taquilla?, pero la gente se va a mover como le diga el corazón, y vamos a movernos nosotros como me diga el corazón. Mi corazón dice que yo tengo que ir ahí porque es donde yo me encuentro con la gente de Rosario, Yo no puedo darme el lujo de que cuando digo que voy a estar no voy, entonces caigan soretes de punta voy a hacer el show, así bombardeen voy a hacer el show, porque es lo que creo que tengo que hacer, al menos que salgan tanquetas por la calle, eso es otra cosa.

—¿Cómo manejás el tema político a partir de cierta exposición por el caso...

—No, cierta exposición no, me recontra quisieron romper el orto y se dieron cuenta que les saltaron todos los aviones de Pearl Harbor, nadie se lo esperaba porque estaba todo el mundo callado, con miedo, están locos, antes la única que gritaba era Carrió, ahora ellos se ponen a la altura de los que gritan, y fue durísimo, son alcahuetes profesionales, blogueros profesionales, gente que laburan en esto y ganan plata, que ya no me importa.

—Decís que ese rebote mediático y en las redes sociales sobre tus dichos te perjudica a nivel laboral, ¿volverías a manifestarte en contra del gobierno?

—No, es que yo no me manifiesto en contra del gobierno, eso es lo que no entienden los del gobierno, yo me manifiesto contra todo aquel que se manifieste en contra de la libertad, libertad a decir lo que a uno se le antoje, uno tiene el derecho por sobre la democracia de la libertad, democracia que están festejando ahora como si la hubieran inventado ellos y no los griegos. Los 30 años de democracia que lo toman como una cosa para juntar a los amigos en medio del gran quilombo que hay. Hay que plantarse frente a las situaciones y decir claramente necesitamos trenes, seguridad, educación, hospitales, paz, y yo sé que en el mundo no hay, porque el mundo está totalmente convulsionado, pero siempre existen formas creativas, y no utilizando viejas pelotudeces políticas que lo único que hacen es ganar políticamente cuando necesitamos crecer humanamente.

—No hay dudas que estás alterado con todo esto...

—Yo cuando escucho un tipo como Edgardo Mocca (periodista del panel estable de "6,7,8") que me dice que yo no tengo derecho a hablar porque hice "Cha, Cha, Cha", y que eso no me autoriza ni me habilita a tener una opinión política, ya ahí dije basta, y se terminó "6,7,8". Ahora hablan de boludeces, de bordado, de lo bien que le queda la camisa a la presidenta y qué lindo es encontrarnos de nuevo. Yo ya estoy hinchado de que no exista la verdad, y la verdad es que me tendría que jugar y hablar de lo que se me antoja arriba del escenario, y lo voy a hacer.

—¿Te animarías a hacer un humor político tipo Tato Bores?

—Tipo Tato Bores no sé, porque esa es la manera de Tato Bores, y los humoristas aplicamos una biología especial de cada uno. La biología de Tato era muy avanzada para la época y yo le agradezco muchísimo, me ha querido muchísimo. Tuve la gran suerte de haber hablado con él y en todo acertó. Pero eran otros tiempos, otros peligros, era diferente cómo se decían las cosas. Hoy fijate que muere Fort y salen a decir pelotudeces con el hombre muerto, o sea estamos ante una sociedad que por televisión destroza a una persona que no puede defenderse, y la ponen a Carmen Barbieri para que le pegue a la madre de Fort, es una cosa increíble.

—Para sumarle conflictos en este año, encima en "Farsantes" también hubo un zucundún.

—Sí, hubo un zucundún, pero por lo de (Facundo) Arana, pero te tengo que decir la verdad el problema no es del chancho sino del que le da de comer ¿viste?, porque que un actor se ponga de culo y quiera decir cómo tienen que ser las cosas (N. de R.: se refiere a Julio Chávez, aunque no lo nombra) genera un estado de mal ánimo y no tiene por qué aguantarlo nadie, cada cual tiene su sensibilidad, y tiene todo el derecho un tipo de hacerse mala sangre hasta el final o no hacerse mala sangre hasta el final. En este laburo, en el que estamos pagados como el tercer mundo, viste, porque cualquier artista como yo tendría que estar ganando una fortuna, pero yo trabajé todo este año, no pude hacer shows y salgo hecho, el año que viene tengo que seguir trabajando. Laburé todos los santos días diez horas, y eso desgasta a la gente, y hubieron algunas cosas que para poder terminar como se debe hubo presiones muy grandes, que también revienta a la gente. Arana es un tipo que es papá, y las mujeres lo entienden, él tiene una actitud masculina y también muy femenina, y a mí me pasa lo mismo, y es porque el tipo quiere estar con los hijos, entre estar acá y pasarla mal y ver cómo está de humor este y el otro, todo pasó por eso. Lo que pasa es que yo no aflojo ni abajo del agua y no voy a aflojar ni abajo del agua.

—¿La gente va a quedar contenta con el final de "Farsantes"?

— No sé, son 125 capítulos, yo voy y filmo, no sé por dónde voy, en cada programa me debo haber cambiado 10 o 12 veces por día, o sea me cambiaba de ropa, saco, zapatos, medias, pantalones, camisa, corbata, prendedor de corbata, 12 veces por día sobre 125 programas, o sea entre 1250 y 1400 veces. ¿Entendés que tengo unas ganas de hacer un show en Rosario y volarme al carajo? Este show nuevo es diferente, voy a romper todo el show anterior, voy a meter toda esta realidad, y escuchá bien lo que voy a hacer, porque se me está ocurriendo ahora, voy a dejar totalmente libre mi hemisferio derecho, voy a conectarme por primera vez y me voy a olvidar del exterior porque me duele muchísimo lo que pasa, ¿qué loco, no? qué dicotomía rara.

—¿Tu desafío es hacer reír a la gente que no tiene muchas ganas de reírse?

—Eso es lo que voy a hacer, si...ehhhh, ¿por qué no hacerlo? Porque me dolería profundamente el alma.

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